Todo empezó en mayo de 2022 en un enorme campo de naranjos en la localidad valenciana de Sagunt. Allí aterrizaron los directivos del Grupo Volkswagen y los presidentes del Gobierno español y del valenciano para pulsar simbólicamente el botón de la electrificación de la industria de automoción española. Cuatro años después, los naranjos han sido sustituidos por grandes naves en construcción que albergarán la gigafactoría de baterías de PowerCo, filial de Volkswagen.

En ese momento parecía que España llegaba tarde y con poca potencia a la gran carrera industrial de las baterías para vehículos eléctricos. Alemania acumulaba proyectos, Francia impulsaba su propio “Battery Valley” y Hungría se convertía en la puerta de entrada de los gigantes chinos que dominan el mercado. Hoy el panorama ha cambiado sustancialmente.

La construcción simultánea de grandes fábricas de baterías en Aragón, la Comunitat Valenciana, Extremadura y Euskadi ha situado a España entre los principales polos europeos de producción de celdas de almacenamiento de electricidad, una actividad a la que se suman otros proyectos de reciclaje y componentes como el que se presenta el día 1 de julio en Valladolid de la firma china Gotion. Cuando los grandes proyectos anunciados y en construcción se hayan materializado, el país alcanzará una capacidad de producción de 156 GWh anuales, solo por detrás de Hungría (187 GWh), Alemania, (169 GWh) y Francia (168 GWh), según los proyectos actualmente operativos, en construcción o en fase avanzada de desarrollo.