Durante más de un siglo, Europa dominó con mano de hierro la industria del automóvil gracias a sus motores de combustión. Países como Alemania, Francia o Italia lideraban en las mecánicas diésel y gasolina, pero ahora el juego ha cambiado. Con la llegada de los vehículos eléctricos y la amenaza creciente de las nuevas marcas chinas, España y el viejo continente buscan la fórmula para entrar de lleno en el ecosistema de los vehículos eléctricos, con líneas de producción dedicadas a esta motorización y fábricas que apuestan íntegramente por la elaboración de las pilas. En nuestro país existen varios proyectos que ponen de manifiesto la gran apuesta que hace la industria por este tipo de tecnología. Uno de los ejemplos más grandes y avanzados es el de la compañía china CATL. El mayor fabricante mundial de baterías ha aterrizado en nuestro país a principios de 2026 tras firmar un acuerdo con Stellantis para llevar a cabo una colaboración industrial. Al abrigo de una inversión conjunta de 4.100 millones de euros, la joint venture (bautizada bajo el nombre Contemporary Star Energy) ya ha empezado a rodar en Figueruelas (Zaragoza). Stellantis y CATL, en FigueruelasSe trata de un emplazamiento clave para la compañía europea, pues en la localidad maña se encuentra la histórica planta en la que se fabrican modelos de marcas como Peugeot, Opel o Citroën, entre otros. Tras firmar su acuerdo en 2024, a finales de 2025 ambas compañías pusieron la primera piedra de una gigafactoría que, una vez terminada, contará con unos 370.000 metros cuadrados y una capacidad de unos 50 GWh anuales. Por lo pronto, los planes de construcción avanzan según lo previsto, por lo que se espera que comiencen la producción a finales de año. Tal y como explicaron recientemente fuentes de CATL a 20minutos, "ya han comenzado las cimentaciones y las obras han sido adjudicadas a empresas locales". Porque la compañía asiática prioriza "el talento español", de manera que la plantilla estará "dominada por trabajadores locales". La apuesta de la compañía china por Zaragoza responde, tal y como explicaron a este medio, a la proximidad con la planta de Stellantis, el apoyo de las autoridades o el suministro de energías verdes. La planta debería operar a pleno rendimiento a partir de 2028, cuando ya podrá contar con una capacidad de producción de un millón de unidades al año. Una actividad clave para la llegada de más vehículos eléctricos por parte del grupo comandado por Antonio Filosa y que, de la mano del fabricante chino, permitiría un abaratamiento de costes y producción. Volkswagen 'echa' raíces en Sagunto La localidad levantina de Sagunto también está bien localizada en el mapa español de la electrificación. Es el lugar elegido por el grupo Volkswagen para fabricar celdas de baterías destinadas a marcas de su conglomerado, como Škoda, Cupra o Volkswagen. De la mano de su socio PowerCo buscan reducir notablemente la dependencia de China, pero con una diferencia respecto a la planta de Zaragoza, y es que aquí se va a elaborar la materia prima de la pila. Con una inversión de unos 3.000 millones de euros, está previsto que abra sus puertas a finales de 2026 al 50% de su capacidad, con unos 1.500 empleados. Sin embargo, en la segunda se espera que continúe escalando hasta una producción anual de unos 40 gigavatios anuales. Un despliegue de un complejo industrial que debería comenzar a operar a pleno rendimiento en 2027 y que servirá para abastecer a modelos que se fabrican en nuestro país, como el Cupra Raval, el Skoda Epiq o el ID. Polo. Una decisión clave en la estrategia del grupo germano, que busca producir sus propias baterías para no depender de terceros. Un modelo de negocio que podría atraer a suelo español la producción de otras marcas y que, a su vez, brindará la posibilidad de ahorrar costes de producción y aranceles de importación. Además, también apuesta por la idea de Europe First, en la que el viejo continente deja clara su preferencia por producto el local. Navalmoral de la Mata quiere explotar sus tierrasLos ojos también están puestos en la localidad cacereña de Navalmoral de la Mata. En julio de 2022, la empresa japonesa AESC (Automotive Energy Supply Corporation) presentó su proyecto en el que demostraban su intención de construir una gran fábrica de baterías en territorio extremeño. La compañía, que ya elabora pilas para marcas como Renault o Nissan y que cuenta con plantas en Reino Unido, Japón o Francia, ha presentado su candidatura para crear un ecosistema enfocado al vehículo eléctrico aprovechando los recursos de litios de la localidad. Su intención es apostar por la tecnología LFP (litio-ferrofosfato), al igual que la la china CATL. Sin embargo, la planta todavía no se ha puesto en marcha, sino que su despligue está previsto en cuatro fases, entre 2026 y 2028, para conseguir una capacidad de hasta 94 GWh anuales. Con la inversión inicial de más de 1.000 millones por parte de la empresa nipona, se espera que la fase inicial cuente con 900 empleos y que posteriormente pueda ir aumentando. Se trata de un proyecto ambicioso, pero mucho menos avanzado y con más incertidumbre que los otros dos. A diferencia de Sagunto o Zaragoza, la futura planta cacereña todavía no cuenta con una cartera de clientes, ni siquiera una infraestructura alrededor, por lo que su futuro podría estar más en el aire. Sea como fuere, los planes para esta instalación, al igual que para las otras dos mencionadas, muestran claramente que España no quiere ser un simple actor en el coche eléctrico, sino que desea ser uno de los protagonistas del viejo continente.
Figueruelas, Sagunto, Navalmoral... España acelera en la apuesta por la fabricación de baterías para coches eléctricos
Volkswagen o Stellantis, de la mano de la china CATL, ya han iniciado sus proyectos en diferentes puntos del país.













