“Ocupá todo el espacio que quieras”. Ese es el lema de “Culona”, el proyecto que busca plantarse frente a la discriminación hacia los cuerpos gordos y no normativos a través de una afirmación alegre y rebelde de la propia existencia.

La idea nació de un encuentro casual entre Giulia Capodieci y Lara Lago, activistas por la fat liberation, y del intercambio de sus propias experiencias. A partir de ahí apareció el deseo de transformar una conversación privada en un movimiento colectivo y plural de cuidado, para cuerpos y personas que no piden permiso para existir.

“Cuando tenés un talle 54, nadie te dice que tenés derecho a ser feliz. Al contrario: lo que siempre escuchás es ‘Deberías ponerte a dieta’”, afirma Lago. Por eso, “Culona” quiere ser un movimiento de respeto y también de liberación de los cuerpos, que reclama que, más allá de la forma de tu cuerpo, tenés derecho a ser feliz.

El nombre nace justamente de esa conciencia y de la voluntad de transformar un insulto en un himno. De ahí surgió la idea de crear remeras con la palabra “Culona” a la vista: “La intención era decir que el insulto que me dirigís yo lo llevo puesto y, de esa manera, lo desactivo. Al mismo tiempo, genera hermandad y me hace sentir parte de un cuerpo colectivo”, explica Capodieci.