La ilusión es siempre un motor político y más de un laborista británico veía a Andy Burnham entrando al 'templo' de la City de Londres fusta en mano para echar a los mercaderes. Sus declaraciones del año pasado denunciando que las finanzas públicas estén "empeñadas" por el fulgor de los mercados hizo pensar en un giro económico que encandiló a las bases y puso en guardia a los vigilantes de los bonos. Meses después, con el alcalde del Gran Mánchester, también conocido como el 'rey del Norte', acariciando el 'trono' de Downing Street tras el derrocamiento del primer ministro Keir Starmer, parece que el relato bíblico ha variado: el 'Mesías' que algunos esperaban ha acabado siendo un 'San Pablo' amarrado al caballo de la descentralización.Tras varios días de expectación y en su primer gran discurso desde que fue elegido diputado nacional hace poco más de una semana, Burnham ha puesto sobre la mesa sus directrices de Gobierno. Como se barruntaba, el laborista ha puesto más el acento en la descentralización fiscal del Reino Unido que en las aparatosas nacionalizaciones de servicios públicos o en promesas de mayor gasto público que han sonado a su alrededor desde que decidió disputarle la silla a Starmer. Si los analistas ya cavilaban con una cierta 'recogida de cable' de Burnham al haber repetido que acataba las reglas fiscales, su intervención enfocada en la devolución de competencias parece haberlo confirmado.
Burnham pasa de ser el 'Mesías' que iba a aplacar a los mercados al 'San Pablo' que lo fiará todo a la descentralización de Reino Unido: "Ha sufrido una conversión"
La ilusión es siempre un motor político y más de un laborista británico veía a Andy Burnham entrando al 'templo' de la City de Londres fusta en mano para echar a los mercaderes. Sus declaraciones del año pasado denunciando que las finanzas públicas estén "empeñadas" por el fulgor de los mercados hizo pensar en un giro económico que encandiló a las bases y puso en guardia a los vigilantes de los bonos. Meses después, con el alcalde del Gran Mánchester, también conocido como el 'rey del Norte', acariciando el 'trono' de Downing Street tras el derrocamiento del primer ministro Keir Starmer, parece que el relato bíblico ha variado: el 'Mesías' que algunos esperaban ha acabado siendo un 'San Pablo' amarrado al caballo de la descentralización.













