El alcalde de Manchester, Andy Burnham, suele contar que su carrera cambió el 15 de abril de 2009. El momento iluminador sucedió en Anfield, el estadio del Liverpool. Entonces era ministro de Cultura y Deportes del Gobierno laborista de Gordon Brown y aceptó dar un discurso en una ceremonia de recuerdo a las víctimas de la avalancha durante una semifinal de la Copa de Inglaterra en 1989 en el estadio Hillsborough en la que murieron 96 personas y más de 700 resultaron heridas.
Burnham apenas había empezado a hablar en el podio cuando miles de personas empezaron a gritar contra el Gobierno: “¡Queremos justicia!” El único intento de investigación lo había parado unos años antes el ministro del Interior. Los ánimos se calmaron cuando Burnham, que nació cerca de Liverpool y es hincha del Everton, empezó a contar sus propios recuerdos traumáticos mientras estaba en la otra semifinal que se jugaba ese día. Dijo que la avalancha era un desastre provocado por errores humanos y se comprometió a reabrir la investigación aunque no era entonces la política oficial de su Gobierno.
Gordon Brown vio el discurso y le pidió que hablara de la tragedia al día siguiente en la reunión de gabinete. Pese a las reticencias de algunos ministros, Brown apoyó a Burnham y dio luz verde a los primeros pasos para investigar y asumir responsabilidades: “Vamos a apoyar a Andy en esto”, dijo el primer ministro, según Burnham. “Cuando recuerdo ese momento siempre se me saltan las lágrimas”, escribe Burnham en su libro Head North, escrito a medias con el alcalde de Liverpool.












