Pablo PardoCorresponsal LondresActualizado Lunes,

junio

14:49Ha llegado la hora de la descentralizaci�n del poder a Inglaterra. No al Reino Unido, sino a Inglaterra. Esa idea es el principal elemento diferenciador de la pol�tica del virtual futuro primer ministro, Andy Burnham, y el actual titular del cargo, Keir Starmer. Y as� ha quedado claro en el discurso dado hoy por el primero en Manchester, justo despu�s de presentar su dimisi�n como alcalde de la ciudad, para preparar su llegada a Downing Street, prevista, si no hay sorpresas, para el 20 de julio.Burnham ha prometido "un nuevo n�mero 10 en el norte". En otras palabras: trasladar parte de la oficina del primer ministro, situada su residencia oficial en el n�mero 10 de Downing Street, a Manchester. Esa unidad del gobierno "ser� el centro nervioso de una Gran Breta�a reconectada". O, explicado de manera menos l�rica y m�s pragm�tica, "desde Manchester se coordinar� todo el gobierno al nivel nacional y local para que en todos los sitios puedan fijarse objetivos de crecimiento ambiciosos".En la pr�ctica, eso es un considerable desaf�o para la Administraci�n P�blica brit�nica. El plan de Burnham implica dar m�s poder al Ministerio de Finanzas, que deber� hacerse cargo de una serie de competencias que hasta ahora han estado dispersas por todo el aparato estatal, descentralizarse y desarrollar modelos de comunicaci�n con las Administraciones locales, especialmente los ayuntamientos.Burnham no entr�, como era de esperar, en detalles. Pero su propuesta tiene l�gica al menos desde el punto de vista pol�tico. Dentro de Inglaterra existe un creciente resentimiento por parte de las regiones, situadas al norte de Londres, contra la capital y la costa sur del pa�s. El sentimiento m�s extendido en toda esa regi�n es que la industria de los servicios financieros y la clase pol�tica capital se han apropiado del crecimiento econ�mico del pa�s.Eso tambi�n tiene consecuencias electorales. Londres, al fin y al cabo, el ep�tome del elitismo globalista contra el que cabalgan la ultraderecha de Nigel Farage (Reform UK, que lidera las encuestas) y Rupert Loewe (Restore Britain, marginal, pero que est� creciendo enormemente desde su creaci�n hace tres meses). Gran parte de los votos de esos partidos proceden de la clase obrera laborista. Burnham, que ha sido alcalde del Gran Manchester durante nueve a�os, ha visto en primera fila ese proceso, y como la archifamosa 'Muralla Roja' de votos de izquierda que pasa al lado de esa ciudad, se est� transformando en un granero electoral para Farage.Marketing pol�ticoY, finalmente, est� el puro marketing pol�tico. Burnham ha utilizado la expresi�n "N�mero 10, Norte", que suena a direcci�n postal, es pegadizo y ya ha empezado a ser empleado por la prensa brit�nica como una palabra de uso corriente en el �rbol pol�tico. Esa es tambi�n una diferencia fundamental con Starmer: Burnham sabe que hay que comunicar bien. Su propia carrera lo demuestra: naci� en Liverpool, empez� en pol�tica en Londres. Sin embargo, ahora se identifica con Manchester. Fue un hombre de Tony Blair y Gordon Brown que vot�, cuando era miembro del Parlamento, a favor de la invasi�n de Irak y nada menos que 13 veces en contra de la investigaci�n sobre los motivos de esa invasi�n. Pero ahora es la gran esperanza de la izquierda laborista.Su apuesta, as�, tiene imperativos tanto econ�micos como electoralistas. Otra cosa es que funcione o que satisfaga a los votantes. Por de pronto, al menos, la idea de que suponga la continuidad al llamado "laborismo de Westminster" —representado mejor que nadie por Starmer— deber�a darle cierta credibilidad entre el laborismo de base. Su principal asesor econ�mico, el ex Goldman Sachs y antiguo asesor del primer ministro conservador David Cameron, Jim O'Neill, tambi�n apoya la idea.El ya ex alcalde de Manchester y casi futuro primer ministro tambi�n confirm� en su discurso su giro a la izquierda, entre ellos el mayor plan de viviendas p�blicas del Estado en medio siglo y la nacionalizaci�n progresiva de servicios p�blicos privatizados por los conservadores en las d�cadas de los 80 y 90.En realidad, ambas propuestas tienen un cierto grado de antig�edad. Tanto conservadores como laboristas llevan pr�cticamente dos d�cadas tratando de aumentar la oferta de vivienda en el Reino Unido con resultados muy pobres. En cuanto a la renacionalizaci�n, no es nada nuevo. De hecho, fue iniciada por los conservadores de Rishi Sunak y ha sido continuada por Starmer. La mayor duda es si Burnham la acelerar�.