En la cara A del disco, “Una década de cambio”, “Recuperar la esperanza”, “Descentralizar el país”, “Igualar el norte y el sur”, “Resetear Gran Bretaña” y “Pongámonos las pilas”. En la cara B, “Confianza”, “Un futuro mejor para los jóvenes”, “Mejorar la calidad de la vida”, “Recuperemos la fe en la política” y “Combatir la burocracia”. Andy Burnham todavía no es primer ministro del Reino Unido, pero ya ha publicado su primer elepé, que es como una compilación de los temas de sus predecesores, pero interpretados con mejor voz y más carisma.Como su coronación aún no es oficial, “nuestro Andy” o “el rey del norte” (los apodos por los que se le conoce) no llevó en el Museo de Historia de la Gente de Manchester, con motivo de su primer gran discurso, el uniforme oficial de chaqueta y corbata que pronto le resultará obligatorio, sino el polo oscuro marca de la casa con el que pretende dar una imagen de proximidad al pueblo. Y no cabe duda de que conecta infinitamente mejor con las masas que su predecesor Keir Starmer (para lo cual no hace falta una gran proeza).Los alcaldes tendrán más autonomía para construir vivienda pública y gastar en educación y transporteEl epicentro de su mensaje fue la descentralización, algo que ya hizo Tony Blair en 1998 con las autonomías de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, y que esta vez consistirá en trasladar parte de las operaciones de Downing Street a Manchester, con una oficina dedicada a la reindustrialización y regeneración del país, y a que las regiones ahora más pobres se igualen en calidad de vida con Londres y el sur, objetivo ambicioso donde los haya. Los alcaldes tendrán poderes en materia de educación, vivienda y transporte.En Manchester ya hay una Downing Street, al sur de la estación de Piccadilly, que es más bien como una carretera en la que se están construyendo bloques de pisos de lujo con piscina cubierta, sauna y gimnasio, símbolo de la modernización de la ciudad, pero no será ahí donde se instalará la delegación del famoso número 10.A la promesa de la descentralización añadió Burnham las del control público del agua, la energía, el transporte y los servicios esenciales, pero sin llegar a una nacionalización total, y la de “dar un poco de dinero a los ciudadanos para salir a cenar de vez en cuando o unas vacaciones con los niños, porque todo el mundo tiene derecho a eso”. Aunque no explicó cómo se va a financiar el plan, si con más endeudamiento o más impuestos. Lo que sí aseguró, para tranquilizar a los mercados, es que respetará las normas fiscales.Burnham habló de “objetivos y misiones” como Starmer, de redistribuir geográficamente la riqueza del país, como Boris Johnson, de dar más poder a las regiones, como Tony Blair, de recuperar la fe en la política, como Rishi Sunak, de eliminar el freno de la burocracia, como Theresa May, de tener esperanza y mejorar las condiciones de vida de los británicos, como todos y cada uno de los primeros ministros del último siglo. Pero así como la mayoría de ellos sacaron cero puntos en el festival de Eurovisión, el “rey del norte” confía en seducir al jurado.En su discurso, Burnham interpretó los temas más facilones y sencillos de tararear, y dejó para otro día los vocalmente mas exigentes, como quién será su ministro o ministra de Economía, cómo pagará el incremento del gasto de defensa, si mantendrá los objetivos de energía verde, apostará por un sistema de representación proporcional, en qué consistirá su acercamiento a Europa y qué tipo de relación quiere tener con Trump, que no ha perdido un minuto en criticar su progresía.“Imaginemos una Inglaterra que no esté rota, más equitativa e igualitaria, donde todo el mundo viva mejor”, cantó Burnham. Pero para no plagiar a John Lennon, que ya pedía en Imagine “un mundo sin cielo y sin países en el que todo el mundo vive en paz”, ha tenido que buscar un título más político para su elepé. Descentralización.Abogado y periodista. Corresponsal de 'La Vanguardia' en Washington entre 1977 y 1994, y en Londres desde 1994.