Como la mayoría de los catalanes, nosotros también queremos pasar página”. No son palabras de Salvador Illa en su campaña de 2021, que popularizó la expresión, ni tan siquiera en las catalanas de 2024 antes de ser president, tampoco de Pedro Sánchez . Se trata del líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo , apelando en Barcelona a dejar atrás el procés . Ahí queda eso. La ley de Amnistía, que es una de las razones que da sentido a esta legislatura, tiene varios epílogos. Uno es éste: efectivamente, el de “todos dentro”, pero la pregunta sigue siendo “para qué”. El otro va desde el noviembre nacional contra la amnistía y termina con la declaración cuántica aprobada en el Congreso la semana pasada por parte de PP, Vox y Junts para exigir el fin del Gobierno.Cuántica porque pide la dimisión del presidente y, a la vez, que presente una cuestión de confianza, sin que obligue a nada al primer ministro. Un disparo al aire, narrativo, para huir de lo que transforma la política, los actos constitucionales. Olvidando Junts, primero, la gran deslealtad de los populares al PSOE en los indultos y la amnistía (unos socialistas que sí fueron leales al Gobierno anterior con el doloroso 155 haciendo una oposición de Estado); y segundo, algo mucho más importante sobre sus propias cifras en las tablas sin cocina del CIS: uno de cada tres votantes de Junts confían en Sánchez como presidente del Gobierno y la totalidad de electores de Junts le otorgan una puntuación cercana al 5. Estos mismos votantes le ponen a Feijóo un 2.Junts olvida la gran deslealtad de los populares al PSOE en los indultos y la amnistíaHabrá más epílogos a la ley de Amnistía. Viene bien recordarlo porque la creatividad incansable del Madrid DF, con la cuestión cuántica también confunde a Junts, que con la vía Starmer (que es un error en Reino Unido, pues nadie ha preguntado a los electores y el 57% de ellos querían su continuidad) se da de bruces con su propia demanda electoral. Nadie dispone de números para la censura, ni tan siquiera para exigirle al PSOE un cambio de cromos en la presidencia del Gobierno. Y es por ello que asistimos a un nuevo ejercicio de frustración en el Congreso y al mismo tiempo un nuevo ejercicio también de resistencia en un comité federal del PSOE que está plenamente con su secretario general, que a su vez demuestra su voluntad de permanecer. Lógico. Mientras la justicia hace su camino, España no se rompe y sigue siendo un país que funciona, que paga sus facturas y que cumple con su lugar en el mundo.Feijóo, durante una intervención en el Congreso, ante los escaños del GobiernoDANI DUCHEste julio será el mes de la amnistía total. Y esperemos pronto con Puigdemont paseando por las calles de Girona. Con ese paseo, caerá un velo y se habrá cerrado un ciclo político de ocho años, al mismo tiempo que se estarán negociando los presupuestos generales para el año 2027 con el mismo Congreso que aprobó la ley de Amnistía. Ahí tendremos la gran moción de confianza que pide Junts, que podría tener el voto clave. Pero no se está en 2019. En el mismo sitio, sí, pero en muy distinto lugar. Por tanto, si lo que se hace por parte del poder legislativo es una negociación de presupuestos de cara a la galería para preparar la campaña electoral, y no para su aprobación, si se trata de relato y no de un acto, se estará disponiendo una alfombra roja para el consorcio del PP y Vox para la siguiente legislatura. Sobre esta forma de hacer política se debe también “pasar página”. Los electores no están para maniobras orquestales, sino para actos concretos que hagan avanzar al país. Los ciudadanos no quieren frustración, sino concreción. La ley de Amnistía es un gran acto de esta legislatura y los presupuestos deben de ser el otro gran acto junto a una propuesta-recordatorio a todas sus señorías: en la actualidad hay 78 proyectos de ley en tramitación en el Congreso. Descontando los que proceden de la convalidación de reales decretos leyes (que, por tanto, están en vigor), hay pendientes 42 proyectos de ley que podríamos considerar “originales”, no derivados. Hablamos de reforzar el sistema nacional de salud, a nuestros docentes, a las familias, las personas con discapacidad y los baremos, la economía social, la industria y autonomía estratégica, el estatuto del becario, la ley de información clasificada, la condonación de la deuda o la modificación del régimen electoral general para obligar a los debates electorales. Hay legislatura y debe aprovecharse. Las elecciones serán en 2027. Por tanto, pasen todos página también en ese punto. Y manos a la obra.Next WeekPresupuestos sociales¿Con qué arrojo se le pide el voto a un elector que ve cómo una mayoría ha sido incapaz de pactar el presupuesto, como gran tablero de la convivencia democrática, y que por ese motivo frustrante se va a elecciones anticipadas, con el riesgo que el consorcio PP y Vox puedan acceder a la gobernación? Los actos son los que configuran el tablero electoral. Quien quiera hacer de la ERC de 2019 tumbándolos se equivoca. La mejor campaña es “el acuerdo entre muchos” aprobando unos presupuestos sociales. Es lo que fue, por cierto, la moción de censura del 2018.El Ojo de HalcónLas Españas del PSOELas elecciones generales del próximo año se ganarán hablándole a las Españas que caben en esta España, con la vista puesta en la siguiente década. Con el desvelo de la amnistía, la negociación de los presupuestos tiene que poner, de nuevo, la negociación parlamentaria en el centro de la conversación pública. ¿Cuántas Españas caben en esta España? Si se es capaz de encontrar la respuesta, que no es la de Page, aunque la España de Page también cabe en las Españas del PSOE, se tendrá un caballo de ventaja para ganar las municipales y las generales.