El primer cruceJunts no s�lo es culpable del intento de ruptura de 2017, sino de sostener a un Gobierno de marcado sesgo iliberal y de cuya falta de escr�pulos se ha beneficiadoEl presidente del Partido Popular, Alberto N��ez Feij�o.Actualizado Jueves,
julio
00:08Audio generado con IAEscribo a tientas porque no s� qu� quiso decir Feij�o con su llamada a �pasar p�gina del proc�s�. No termino de saber si estamos ante una tautolog�a o una frivolidad. Si Feij�o se refiere a dar por terminado el proc�s, la frase aporta poco. Es una obviedad que el proc�s fue en 2017 y estamos en 2026. Ahora, si el llamamiento de Feij�o a pasar p�gina es un llamamiento a relacionarse con el nacionalismo como si nada hubiera ocurrido, entonces me preocupa.Pensemos en el proc�s como una agresi�n del nacionalismo catal�n contra el orden constitucional. Imaginemos ahora qu� significar�a �pasar p�gina� despu�s de una agresi�n entre particulares. Tendr�a que haber reconocimiento del da�o, arrepentimiento y voluntad de reconstruir la convivencia. Nada de esto ha sucedido. Al contrario: ha sido el Estado agredido quien ha pedido disculpas, quien se ha plegado a sus demandas, quien ha suscrito su relato. Y todos sabemos por qu�.Pedro S�nchez lleg� a la Moncloa mediante una moci�n de censura pactada, entre otros, con ERC y el PDeCAT pocos meses despu�s del proc�s, con Puigdemont fugado y Junqueras en prisi�n. La segunda investidura la compr� con el indulto y la eliminaci�n del delito de sedici�n. La tercera la pag� con la amnist�a. Y entre tanto compr� la investidura de Salvador Illa con la promesa del pacto fiscal.Hay quien apunta a un giro pragm�tico por parte de Feij�o, un cambio de estrategia, la asunci�n de que la confrontaci�n con el nacionalismo no da r�ditos. Pero la confrontaci�n con el nacionalismo no es una estrategia pol�tica, sino un posicionamiento moral. Porque Junts no s�lo es culpable del intento de ruptura de 2017, sino de sostener a un gobierno de marcado sesgo iliberal y de cuya falta de escr�pulos se ha beneficiado.Si el problema es la dependencia estructural de los partidos nacionalistas, la soluci�n no consiste en cambiar el discurso hacia ellos, sino en cambiar los incentivos que les permiten ejercer ese poder.Lo m�s pragm�tico que podr�a hacer el Partido Popular ser�a presentar una propuesta de reforma electoral que estableciera un umbral m�nimo del 5% del voto nacional para acceder al reparto de esca�os del Congreso. Demostrar�a que su objetivo no es sustituir a S�nchez como reh�n de Junts, sino evitar que partidos que obtienen apenas el 1,6% (Junts), el 1,9% (ERC), el 1,3% (Bildu) o el 1,1% (PNV) del voto sigan marcando el paso de la pol�tica nacional.Esta s� ser�a una forma coherente de pasar p�gina.











