Desde una pequeña aldea de la Sierra de Segura (Jaén), la bata se ha convertido en símbolo de memoria, reconocimiento y reivindicación. Ese es el punto de partida de La Pregonera, la iniciativa impulsada por Yolanda Sáenz de Tejada para homenajear a las mujeres mayores que sostuvieron durante décadas la vida familiar y comunitaria en España.PublicidadLa inspiración de Yolanda para poner en marcha este proyecto fue su madre, imagen de la iniciativa. La Pregonera surge con una premisa clara: homenajear a todas las mujeres que han criado y sostenido a generaciones enteras. Mujeres que han sido esenciales en la historia reciente del país, pero que rara vez ocupan el centro del relato público.Las verdaderas protagonistas del proyecto son mujeres que como Carmen Cordón Jiménez han sido la inspiración de esta iniciativa. Todas las batas llevan el nombre de mujeres que como ella tienen una gran historia detrás. Participar en este proyecto tiene un gran significado para ella: “Yo estoy encantada de haber formado parte, poder contar parte de mi vida, porque toda no se puede” afirma.Carmen tiene 87 años y considera necesario que haya iniciativas como esta que reconozcan a las mujeres mayores y al mismo tiempo den la importancia que se merece a elementos que son tan característicos en ellas: “La bata es algo tradicional que hemos usado nosotras mucho, y nuestras madres y nuestras abuelas” explica Carmen. Es por ello que como muchas otras mujeres siente especial orgullo de poder formar parte de La Pregonera.Las grandes olvidadasEl punto de partida se encuentra en la dificultad que muchas mujeres de edad avanzada tienen para encontrar prendas adaptadas a sus necesidades. Los cuerpos cambian con los años y requieren diseños cómodos y tejidos de calidad. En este sentido, las mujeres mayores figuran entre las grandes olvidadas del mercado. En palabras de Yolanda, “la industria no piensa en que ellas quieren estar guapas”.PublicidadLas batas han ocupado un lugar importante en la vida cotidiana de muchas mujeres. Si en un primer momento estuvieron asociadas al trabajo, con el tiempo se han convertido en una prenda ligada a la comodidad. La talla, la libertad de movimiento o la necesidad de contar con bolsillos son aspectos que, según Yolanda, el mercado de la moda suele pasar por alto.Los bolsillos de las batasLa diseñadora explica a Público que, cuando buscaba modelos para desarrollar su prototipo, su madre se fijaba especialmente en los bolsillos: “En muchos casos, sobre todo en verano, pasan sentadas la mayor parte del tiempo y necesitan vestir cómodas” explica.Aunque La Pregonera opera en el sector textil, su enfoque rompe con los moldes tradicionales de la industria. Cada diseño está inspirado en historias reales y, en muchos casos, las prendas llevan el nombre de mujeres concretas como forma de homenaje personal y colectivo.PublicidadSegún la filosofía de la iniciativa, no se trata solo de vestir, sino de reconocer trayectorias de vida marcadas por el cuidado, el trabajo silencioso y la dedicación a la familia. “Durante décadas hemos puesto a nuestras madres y abuelas en las fotos familiares, pero muy pocas veces en el centro de la conversación”, señala.Uno de los aspectos más singulares de la propuesta es su origen territorial. La iniciativa nace en el entorno rural de Jaén, concretamente en la Sierra de Segura. Allí, el núcleo habitado más cercano con servicios e infraestructuras se encuentra a unos 50 minutos.Yolanda explica cómo es el día a día en su aldea: “Allí llega una furgoneta con pan los lunes y otra con verdura los jueves, y así vas abasteciéndote. Esa forma de vida, para mí, es necesaria”. De este modo, La Pregonera refuerza su apuesta por demostrar que la innovación también puede surgir fuera de los grandes centros urbanos.La tecnología como herramientaEl proyecto incorpora, además, herramientas digitales para ampliar su alcance. Entre sus líneas de desarrollo se encuentran los video-podcast y las entrevistas grabadas en los hogares de las protagonistas, con el objetivo de preservar y difundir sus testimonios. Este enfoque convierte la iniciativa en algo más amplio que una marca, es una especie de archivo vivo de memoria colectiva femenina, donde la tecnología actúa como herramienta de preservación.Más allá del entorno digital, La Pregonera también plantea una dimensión presencial. El proyecto contempla la organización de encuentros en distintos municipios, donde las mujeres locales se convierten en protagonistas de homenajes, desfiles y actividades culturales. Esta vertiente constituye uno de los pilares de la propuesta. Como explica su creadora: “Yo estoy aquí porque ha habido mujeres antes que yo que me han abierto el camino. Y yo quiero que lo cuenten ellas, porque la gente no lo sabe”.
La bata de las abuelas se vuelve un símbolo de memoria, reconocimiento y reivindicación
Las mujeres mayores son las grandes olvidadas del mercado de la moda, en michos casos tienen dificultades para encontrar prendas adaptadas a sus necesidades....








