Carmen Martín |

Madrid (EFE).- Las batas y delantales, prendas que han configurado el uniforme de las amas de casa y que vendían Amancio Ortega y Rosalía Mera en sus comienzos, suben a la pasarela para rendir tributo a las matriarcas por su trabajo como símbolo de amor, de cuidado y bienestar de los suyos. Mujeres con muchas obligaciones y pocos derechos.

Tenemos que entender que «la indumentaria existente cumple una función y, sobre todo, llevan implícito un estatus social», explica a EFE el teórico de moda Román Padín Otero.

La bata y el delantal no son unas simples prendas, son el símbolo de una generación de mujeres que ha trabajado muy duro, muchas de ellas sin tener la oportunidad de elegir.

«Son bandera del empeño que ponían las madres para que todos estuviera perfecto», dice la estilista y experta en comunicación de moda Pepa Fernández.