María Muñoz Rivera |
Madrid (EFE).- Más allá del patrón y la costura, la historia de la moda se escribe a través de sus musas: rostros y actitudes cómplices que han sido el puente entre la idea del diseñador y su proyección en el mundo.
La musa no es solo una modelo, sino la traducción en una persona de una idea estética. Ese vínculo, con matices propios, ha tenido en España algunos ejemplos singulares que han destacado en todo el mundo.
Si a nivel internacional Loulou de la Falaise encarnó durante décadas el espíritu libre y sofisticado de Yves Saint Laurent, Chanel encontró en mujeres como Inès de la Fressange la expresión perfecta de su elegancia despreocupada.
Christian Dior se apoyó en figuras como Mitzah Bricard para definir una feminidad refinada que marcaría el ‘New Look’, y en el universo de Cristóbal Balenciaga, esa relación alcanzó una dimensión casi artesanal y con acento español.







