En los talleres de Castor srl, la familia Picozzi lleva décadas traduciendo ideas en prendas. Una reivindicación del saber hacer que ahora ejercen también desde su propia firma, Mantù

A un lado están las patronistas. Al otro, las costureras. Al fondo se sientan las técnicas. En femenino, porque de sus 70 empleados 63 son mujeres. Las paredes las recorren estanterías llenas de carpetas con figurines y rollos de tejidos. En las mesas se agolpan máquinas de coser, alfileteros, patrones cortados en papel y prototipos diseccionados en un estudio de costuras minucioso. En los talleres de Castor srl en Castellucchio, a 15 kilómetros de Mantua —uno de los vértices, junto con Veron...

a y Brescia, del triángulo de la producción de moda del norte de Italia—, las creaciones de los diseñadores dejan el terreno de las ideas para materializarse en una realidad. “Me gusta decir que somos sus manos”, dice Angela Picozzi (Mantua, 51 años). “Interpretamos lo que tienen en la cabeza”.

Solo esta temporada han confeccionado las de Gabriela Hearst, Elie Saab, Longchamp y Oscar de la Renta. Pero la lista de firmas que tienen su expertise detrás es tan extensa como rotunda: Proenza Schouler, Giambattista Valli, Thom Browne, Christopher John Rogers.