Durante décadas, la moda construyó una imagen muy específica del deseo femenino: joven, silenciosa, delgada y permanentemente disponible para ser moldeada. En las pasarelas, envejecer parecía incompatible con el tono aspiracional de la ropa. Sin embargo, en las últimas temporadas empieza a aparecer el boceto de un cambio.

En algunos de los desfiles más comentados del circuito internacional, las mujeres de más de 50 años comenzaron a ocupar posiciones centrales. Para su invierno 2026, Miu Miu convocó a las actrices Gillian Anderson, de 57 años, y Chloë Sevigny, de 51. Por su parte, Gucci eligió a Kate Moss, de 52, para cerrar su desfile.

En febrero de este año, Matthieu Blazy eligió a la modelo Stephanie Cavalli, de 50 años, para abrir su primer desfile de alta costura para Chanel. Con sus canas visibles y sin intentar suavizar las marcas de la edad, Stephanie se convirtió en una figura recurrente de esta nueva etapa de la maison francesa, tanto en pasarelas como en campañas.

Y no fue la única. Para la colección Cruise 2027 de Chanel, presentada el mes pasado en Biarritz, Blazy volvió a convocar a más modelos 50+. Considerando que la firma es actualmente la más buscada según el índice Lyst, el gesto adquiere todavía más peso.