“Desde que aumentó el número de plazas, la atención ha bajado en todo sentido. La comida ha empeorado, las raciones son escasas y hay pacientes que solo reciben una ducha completa a la semana. Nuestros mayores merecen una atención digna”. J.M. Riutort, familiar de un residente de la Residencia Geriátrica y Centro de Día de Sant Lluís, al sur de Menorca, relata a elDiario.es la desatención que asegura sufrir esta persona.
No está solo en esta denuncia. La olla a presión explotó en los últimos meses del año pasado, aunque la tensión se venía acumulando desde mucho tiempo atrás, cuando decenas de familiares como Riutort se concentraron frente a las puertas del centro para denunciar que, tras el cambio de gestión del hogar de ancianos, reina en el lugar una “falta total de atención”. Algunos familiares en su momento llegaron a calificar el trato dispensado a los adultos mayores como digno de “un moridero”.
Tras las protestas impulsadas por familiares y amigos de residentes –que tuvieron su auge a finales del año pasado–, los trabajadores del Centro de Día denunciaron ser objeto de una campaña de agresiones verbales por redes, insultos y amenazas. “Sabemos que hay mucha gente que respeta nuestro trabajo porque nos conoce y sabe de nuestro esfuerzo y dedicación, pero después de las manifestaciones el ambiente comenzó a cambiar y se nos acusaba a nosotras de cosas que estaban por fuera de nuestra responsabilidad”, ha señalado una ex trabajadora del centro.







