Familiares se quejan de abandonos de residentes en Urgencias, fallos en la alimentación y falta de personal, mientras la Diputación de Álava defiende que es “una buena residencia”
Falta de personal, caídas recurrentes, temperaturas en las habitaciones de más de 34 grados durante las olas de calor, residentes abandonados en las Urgencias del hospital, fallos en la supervisión de la alimentación, pocas actividades terapéuticas para los usuarios más dependientes: las quejas en la residencia de mayores Arabarren, de Vitoria, se acumulan desde su apertura hace tres años. “No se les da una atención digna”, se lee en un documento que han elaborado 18 familias de usuarios del centro tras un encuentro para denunc...
iar su situación.
La residencia abrió en 2023, en una iniciativa impulsada por la Diputación foral de Álava, IMQ Igurco y la Corporación Mondragón. La Diputación asigna las plazas, financia su funcionamiento y supervisa la calidad del servicio, y una cooperativa de iniciativa social se encarga de la gestión. Son 125 plazas, divididas en módulos independientes de 25 personas. “Va a permitir atender de forma adecuada a aquellas personas con enfermedad mental y discapacidad intelectual que han envejecido y pasan a formar parte del colectivo de personas mayores”, anunciaban sus promotores. Pero estos familiares denuncian que no se está cumpliendo lo que se les prometió.






