Un joven de 34 años con parálisis cerebral falleció a principios de esta semana en el centro en el que residía, destinado al cuidado de personas dependientes y ubicado en Elche (Alicante). Tras ser informados del fallecimiento, agentes de la Policía Local y de la Autonómica se personaron en el inmueble y descubrieron que sus residentes vivían en condiciones deplorables, entre restos orgánicos, suciedad generalizada y sin ventilación adecuada. Los responsables de la vivienda confesaron, además, que carecían de título académico y de licencia administrativa para desarrollar su actividad, por lo que el local fue intervenido. Los hechos se han puesto en conocimiento de la Policía Nacional, que está en espera de los resultados de la autopsia para saber si la muerte se debió a la precariedad del establecimiento clandestino.

El chalé investigado, de grandes dimensiones, con dos plantas y un extenso terreno ajardinado circundante, se encuentra en la urbanización Bonavista, un residencial de gama media-alta situado al norte de Elche, en las afueras. Los investigadores desplazados al inmueble comprobaron que en su interior vivían “varias personas”, sin detallar el número exacto, “con discapacidad intelectual, síndrome de Down, autismo y otras enfermedades neurológicas”, según han informado fuentes municipales, “algunos de ellos en estado de especial vulnerabilidad”. Todos ellos residían hacinados en camastros insalubres, algunos de ellos habilitados con cintas para inmovilizar al usuario, y rodeados de orines, excrementos y restos orgánicos, como manchas de sangre. “En las zonas comunes, como cocina, comedor y baños”, señalan las mismas fuentes, “se localizaron alimentos en mal estado”, con un “grave riesgo de contaminación cruzada”, y electrodomésticos sin ningún tipo de mantenimiento o limpieza. En las dependencias, además, se detectó un número elevado de mascotas “sin documentación ni control sanitario”.