Cristina Magdaleno
Santa Cruz de Tenerife (EFE).- ¿Estamos demasiado obsesionados con nuestros antepasados homínidos? ¿Se utiliza el relato sobre el origen de la humanidad como arma política? ¿Hasta qué punto la prehistoria nos sirve para entendernos y hasta qué punto para justificar lo que somos?
El historiador Stefanos Geroulanos (Grecia, 1979), profesor de la Universidad de Nueva York y coeditor ejecutivo del ‘Journal of the History of Ideas’, sostiene en una entrevista con EFE que las narraciones sobre la prehistoria no son inocentes, pues aunque han servido para buscar una idea común de humanidad, también lo han hecho para crear jerarquías, justificar violencias y excluir a quienes fueron situados fuera de la civilización.
Geroulanos se encuentra en Santa Cruz de Tenerife para ofrecer una conferencia en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA) titulada ‘El salvaje, el primitivo y el delgado barniz de la civilización’, temática de un libro que el próximo año editará en español Capitán Swing. En él, señala, no pretender reconstruir la prehistoria sino contar para qué sirve y cómo se usan políticamente esos conocimientos sobre el pasado.
La búsqueda de respuestas sobre nuestros ancestros, explica, resulta atractiva porque permite crear una idea común de humanidad, pero también porque facilita definiciones que «producen exclusión y marginación política».











