La idea es sugerente, tentadora, ¡cómo no se nos había ocurrido! Para qué leer, pudiendo usar los libros, en el mejor de los casos, como un fondo decorativo más en nuestros vídeos en TikTok. El debate lo ha abierto una influencer al parecer muy famosa a la que podemos colocar rápidamente, a ella también, en una estantería interesante que decora nuestro presente de forma muy disruptiva. Porque hoy amamos la disrupción, la involución, me explico.
Veamos primero qué más hay en esa estantería que tenemos de fondo en nuestros días: a María Pombo y su discurso contra los libros les acompaña, bien pegadita, la manía contra la ciencia que en EE UU ha crecido tanto que un antivacunas está a cargo del Ministerio de Sanidad. ¡Bravo! En los pasos atrás que estamos dando en estos días, quemaremos los libros (Hitler fue solo un adelantado) y quemaremos los avances contra las enfermedades. También nos decora la prohibición de películas, obras y teorías como la que se extiende en EE UU y Vox ha tratado de importar a España. Total: ¿qué nos aporta la cultura, sino un sinfín de conocimiento que ayuda a formar ciudadanos libres capaces de respetar al contrario, esencia de la democracia? Fuera todo eso, ya está bien, hombre.






