Ridiculizados, despreciados, constantemente maltratados… los personajes LGTBIQ+ han sufrido años y años de vejaciones en la gran pantalla. Miradas despreciables sobre este colectivo que se han ido corrigiendo con las conquistas sobre sus derechos y, sobre todo, con la incorporación de cineastas queer. Chantal Akerman, Fassbinder, John Waters, Ira Sachs, Pedro Almodóvar, Céline Sciamma, Gus van Sant, François Ozon, Lisa Cholodenko, Todd Haynes, Arantxa Echevarría, Xavier Dolan… han invertido la perspectiva.PublicidadAsesinos y psicópatas (Instinto básico, El silencio de los corderos, Vestida para matar), víctimas (La calumnia, Moonlight), estereotipados y caricaturizados (Brüno), cegados por la venganza, villanos, dementes… van quedando atrás, mientras la dignidad y la normalidad ganan terreno en el cine. Y hoy son muchos más los retratos que, por fin, no humillan a las personas LGTBIQ+.Imposible hacer la lista de todas estas películas, imposible, incluso, mencionar solo las imprescindibles. Sin embargo, en algunas de ellas hay personajes o historias que ya son eternas. "Te diré una cosa... la verdad es que... a veces te extraño tanto que casi no puedo soportarlo", decía Jack Twist (Jake Gyllenhaal) a Enis del Mar (Heath Ledger), la pareja de vaqueros de Brokeback Mountain (2005). Conmovedora historia de un amor y una pasión reprimidos que le valió a Ang Lee el Oscar a mejor dirección y dos reconocimientos más para la película, que debería haberse llevado el premio gordo, arrebatado por Crash (Paul Haggis).Inexplicablemente, Carol, un milagroso y precioso melodrama que firmó Todd Haynes en 2015 ni siquiera fue candidata a la estatuilla de Hollywood. En ella el cineasta llevaba al cine la novela que Patricia Highsmith no pudo publicar hasta unos años después de terminarla, censurada por ser una historia de amor entre dos mujeres.Publicidad"Esta es una historia del vínculo y sí, del amor como emancipador", decía a Público la cineasta Céline Sciamma a propósito de la hermosa Retrato de una mujer en llamas (2019). Historia de amor y deseo entre dos mujeres en la Bretaña francesa en 1770, la película revelaba la honestidad de una relación entre iguales, descubría a las mujeres en su intimidad, liberadas de las miradas de los hombres, aisladas de su mundo trágico y opresor. Ganó el premio al mejor guion en Cannes.Cine combativoConquistar ese espacio de libertad para el amor, entre otros muchos derechos, ha significado decenios de luchas y reivindicaciones. Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío desafiaron al poder castrista en 1993 con Fresa y chocolate, una triste, divertida y muy política historia de amistad entre un joven artista homosexual acosado por la homofobia del régimen y un estudiante comunista, protagonizada por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, y con la que se contaba al mundo la persecución que sufrían las personas LGTBIQ+ en la isla.PublicidadY el mencionado Gus van Sant recuperó en el cine la figura real del primer político abiertamente homosexual elegido para un cargo público en EEUU en Mi nombre es Harvey Milk (2008), con Sean Penn dando vida a este hombre que decidió luchar contra la homofobia en San Francisco y murió por ello.Robin Campillo llevó a la gran pantalla la lucha contra el SIDA de los 90 en Francia en 120 pulsaciones por minuto, un trabajo combativo y, al tiempo, emocionante y con momentos de gran cine, que ganó el Gran Premio del Jurado en Cannes y que recogía la memoria personal del cineasta en aquellos días. "Decidimos convertirnos en diablos, en maricas malos, y acabar con la ley del silencio del sida". Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) y Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013) también se han ocupado de contar esta enfermedad, el estigma y el activismo para acabar con él.CelebraciónEl cine ha dado voz a las personas trans (Una mujer fantástica, Todo sobre mi madre, Desayuno en Plutón, Tangerine, Boys Don't Cry…), a los mayores homosexuales (Maspalomas, Las herederas, La escalera, La jaula de las locas...), a las lesbianas gitanas (Carmen y Lola), a personas de género fluido (Orlando, They)… y, muy importante, ha sabido, con algunos títulos, celebrar la alegría del colectivo queer.Stephen Frears envolvió con sentido del humor y cierta provocación la historia de amor 'y negocios' de Omar, un chico británico de origen paquistaní y su amigo Johnny, un joven de clase obrera antiguo compañero de escuela, en Mi hermosa lavandería, con guion de Hanif Kureishi. Alejandro Marín debutó en 2023 con humor y música para contar en Te estoy amando locamente el nacimiento del movimiento LGTBIQ+ en Andalucía en 1977. Y Matthew Warchus contagió entusiasmo y diversión con Pride (Orgullo), en la que contaba cómo un grupo de gays y lesbianas recaudó dinero para los mineros en huelga de un pueblecito de Gales en tiempos de Margareth Thatcher. "Nunca había conocido a una lesbiana" / "¿En serio? Nunca he conocido a nadie que planche sus vaqueros".
Cuando el cine salió también del armario: las historias 'queer' que rompieron décadas de prejuicios
Celebramos el mes del Orgullo con el recuerdo de algunas películas que han corregido la mirada maliciosa y nociva que durante decenios ha tenido el cine para las personas LGTBIQA+...













