En las últimas décadas, el cine internacional ha adoptado historias y temáticas relacionadas con la expresión de identidades LGBT+. Su presencia ha demandado una reestructuración de la industria fílmica desde varios niveles. Sin embargo, en México, productores, directores, guionistas y organizadores de festivales siguen enfrentando dificultades que amenazan la realización de sus proyectos. Incentivos que se tornan inaccesibles, categorías, premios y decisiones en cuanto al tono narrativo determinan la producción y exhibición de estas cintas. Con el aumento de cine LGBT+ (según el Anuario Estadístico del Cine Mexicano, en 2025 se realizaron 12 películas, cantidad aún escueta en comparación con las de otras temáticas), en nuestro país se llevan a cabo, año con año, actividades que fomentan su difusión y reconocimiento. No obstante, creadores y creadoras señalan que tal apertura no es constante y suele ocurrir sólo en junio. En el mes del orgullo, instituciones culturales de gobierno y privadas en México se unen a la celebración y el reconocimiento de las poblaciones de la diversidad sexual, mediante la incorporación de una agenda que, si bien es celebrada, también propicia cuestionamientos sobre su alcance. En el ámbito cinematográfico, la discusión se extiende a la legitimidad de tal apertura y la permanencia, sin condiciones, de los incentivos financieros y espacios de exhibición. Lee también: De paseo por el Salón EspañaEl cielo dividido (2006) es una cinta de Julián Hernández en la que dos jóvenes viven su historia de amor gay de una forma intensa y apasionada. Crédito: