En la cuenta de Instagram de México de Colores, una compañía de danza inspirada en el folclore mexicano conformada exclusivamente por integrantes de la comunidad LGTBIQ+, es común encontrar mensajes en los que les agradecen por hacerlos sentir representados y, en algunos casos, incluso por haberles salvado la vida. En sus 15 años de historia, la agrupación artística ha sido reconocida dentro y fuera del país por demostrar que las tradiciones mexicanas también pueden ser un espacio de diversidad, alegría, orgullo y resistencia.EL PAÍS ha acompañado a México de Colores en uno de sus ensayos. Es sábado por la mañana y algunos de los bailarines se han desvelado porque tuvieron una presentación fuera de la ciudad el día anterior. Sin embargo, tienen poco tiempo para espabilarse, ya que están de lleno en los preparativos de Quinceañeres, el espectáculo que se realizará el 26 de julio para celebrar el aniversario de la compañía de danza. La jornada arranca con una clase de ballet clásico y acondicionamiento físico, hasta que llega el momento de sacar las faldas, los abanicos y los botines de tacón. Cuando comenzó el proyecto, su director Carlos Antúnez no tenía idea hasta donde llegaría. De hecho, la fundación de la compañía de danza surgió casi por sorpresa, puesto que inicialmente lo habían invitado a montar unos cuantos números para un evento de la UNAM con motivo del Día Mundial contra la Homofobia. Ni siquiera tuvo tiempo de pensar en un nombre. Tras el buen recibimiento de aquella presentación, comenzaron a llegar más invitaciones y, sin proponérselo, la propia gente terminó bautizando al grupo. El nombre proviene de uno de los números que interpretaron en esa primera función y así fue como empezaron a referirse a ellos. “Nosotros no sabíamos que estábamos asistiendo al parto, al bautizo, todo… fue el primer día de lo que nosotros creíamos iba a ser algo de una sola ocasión. Ese mismo día nos invitaron a un montón de lugares y nuestra primera impresión fue: ‘no, perdón, no podemos’. Tuvimos todavía que replantearnos todo de dónde iba a salir el dinero, de dónde iban a salir los bailarines, dónde íbamos a ensayar”, dijo.La idea de Antúnez —quien como bailarín llegó a trabajar con Juan Gabriel, Luis Miguel, Aída Cuevas y Lucha Villa— surgió años atrás cuando unos colegas intentaron recrear el concepto de Les Ballets Trockadero de Monte Carlo, la compañía en la que hombres interpretan tanto papeles masculinos como femeninos. Sin embargo, le parecía una lástima tomar como referencia un proyecto extranjero cuando en México existía una tradición dancística con un enorme potencial. Cuando finalmente llegó la oportunidad, recurrió a elementos propios del folclore nacional: faldas, rebozos a manera de pelucas y maquillaje como el de las muñecas de cartón para construir los personajes. El resultado fue una propuesta que reinterpreta la danza mexicana desde otra perspectiva. Si bien en el folclore existen personajes travestis, conocidos como Maringuía, Mariquita, Milonga o Mojiganga, según la región, históricamente estos han estado ligados a la comedia y al morbo, con rasgos y gestos exagerados. “La gente decía, ‘¿cómo es posible que un país tan homofóbico y tan machista como México pueda tener esta cara?’ Yo digo que nosotros no hacemos folclore, solo nos inspiramos en él. Y no lo hacemos por una sencilla razón…el folclore pretende representar la tradición de un pueblo. Y en nuestros pueblos la tradición es esconder a la diversidad sexual, avergonzarse de ella. Tomamos elementos de la tradición mexicana para llevarlos al escenario y contar ahora nuestras historias. Esas historias que también son de México, pero estaban ahí en las tinieblas. Falta mucho más por contar de mí y de mi comunidad”, aseguró Antúnez.02:58Ballet 'México de Colores' cumple 15 añosVídeo: El PaísLa danza como activismo15 años después, el panorama luce más optimista. Antúnez recuerda una de las primeras presentaciones de México de Colores en el Deportivo Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa. Antes de salir al escenario sintió incertidumbre ya que no sabía cómo reaccionaría el público a su propuesta. “La verdad es que no sé qué pasó en esas butacas que estaban casi siempre vacías porque se empezaron a llenar. Hubo un momento en que todo el mundo estaba ahí. La gente estaba encantada aplaudiendo, riéndose. Y cuando terminó la función ocurrió por primera vez la magia. El público se conectó con lo que estábamos haciendo, se identificó con las historias —que no tienen que ver con la diversidad sexual para todos— pero sí que tiene que ver con el amor, con el deseo, con la discriminación. Solamente veían a los artistas que estaban allá arriba y ya no les importaba de quién se enamoraban”, contó.Desde entonces, la magia de la que habla Antúnez se ha presentado en los escenarios más diversos, museos, universidades, teatros, fiestas en pueblos, eventos de la comunidad LGTBIQ+ y cualquier espacio que quiera recibirlos. La compañía, dice, es “todoterreno”, aunque esa versatilidad también ha implicado retos para sostener el proyecto. “No tenemos ninguna institución que nos apoye. Absolutamente todo lo que ustedes ven: vestuario, escenografía, luces, arreglos, música, todo sale de nuestra bolsa, de mi bolsa para ser más específicos. Y eso al principio pesaba, pero cuando hemos ido caminando en esto y me doy cuenta lo que puede hacer una compañía como México de Colores —no para la vanidad y que te aplaudan, eso es una parte muy frívola—, sino lo que puede hacer en la vida de muchas personas, lo que hizo en mi vida y a los lugares a los que me llevó, es una gran responsabilidad”, compartió. Los mismos bailarines, entre ellos José Pardo quien forma parte del grupo desde 2022, han encontrado en la compañía un espacio seguro y una forma de hacer activismo desde la danza. “Yo soy de Zacatecas, un Estado muy conservador y religioso, entonces animarme a hacer esto para mí fue todo un reto, pero al momento de estar en el escenario, de estar maquillado, de traer toda la utilería, es muy interesante porque puedes expresarte de otra forma y con otros elementos”, mencionó.En pleno Mes del Orgullo, ese sentido de pertenencia cobra aún más fuerza dentro de la compañía. “Para mí significa una victoria, porque históricamente a las personas LGTBIQ+ se nos hace a un lado, se nos esconde. Con México de Colores podemos visibilizar que la comunidad LGTBIQ+ es parte de esto, que el folclore es nuestro y que podemos apropiárnoslo de la manera en que lo sintamos, puesto que somos tan mexicanos como cualquier otra persona”, aseguró Alberto Salgado, el director artístico y uno de los miembros fundadores del grupo.Suscríbase a la newsletter de EL PAÍS México y al canal de WhatsApp y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país.