El día de ayer se realizó la marcha del orgullo LGBTIQ+. Folclor y exhibicionismo en carros alegóricos. Llaman poderosamente la atención algunos hechos: 1. Hay cada vez más empresas que participan patrocinando a algunos participantes y aprovechando la ocasión para promover sus productos o servicios; 2. Algunos miembros de esta comunidad no ven con buenos ojos dicha participación, 3. La cantidad de miembros, sumado a familiares, amigos y simpatizantes, tienen una fuerte derrama económica y política, pues el número de votos es tal, que definitivamente podría cambiar algunos resultados electorales.A lo largo de la historia de la humanidad siempre han existido grupos marginados: mujeres, esclavos, siervos, clase trabajadora y, por supuesto, comunidad LGBTIQ+. El reconocimiento de los derechos de estos grupos, por ejemplo, al voto femenino alcanzado en México apenas en 1947, no se ha dado por la buena voluntad de los gobernantes en turno; ha sido consecuencia de activismo y manifestaciones que han hecho visible el problema, lo han resuelto hasta volverlo normal. Por lo menos en las grandes urbes, es raro que contemporáneamente se cuestione la participación femenina en la vida pública, económica o política; sin embargo, este sigue siendo un tema pendiente en diversos municipios donde sigue existiendo rezago en la participación de la mujer en actos sociales.La discriminación por orientación sexual es ahora algo visible y muchas empresas se han sumado a la inclusión de grupos marginados por dicho tema. Es parte de la responsabilidad social empresarial contemporánea. Esto implica incluir y dar fuentes de empleo a quienes son rechazados, en muchas ocasiones, desde su propio hogar. Desde la perspectiva del empleo, no puedo menos que celebrar que diversas empresas sean inclusivas. Esto puede no gustar a muchos, pero no se puede condenar a alguien por dar lo que todos queremos: trabajo.En una sociedad ideal las marchas no deberían existir. Pero eso no existe. Por lo tanto, ante la vulneración de derechos de parte de la sociedad, es normal que se deban hacer visibles los problemas derivados. No se deben obviar, hacerlo puede “invisibilizar” temas como el acoso o la discriminación. Las marchas y manifestaciones ayudan a darnos cuenta de que no todo es miel sobre hojuelas en nuestra sociedad. Detectado el problema, si realmente lo hay y no sólo corresponde a oportunismo de algunos grupos de interés, lo que sigue, es resolverlos. En una etapa posterior se podrían eliminar las manifestaciones y normalizar la inclusión total.Dos temas importantes son el económico y el político. La comunidad no es pequeña. Se trata de un grupo de consumidores que definitivamente se cuenta por cientos de miles si no es que por millones. Son individuos que no sólo trabajan, o necesitan trabajo, sino se trata de consumidores que hacen uso de los bienes y servicios como cualquier persona. Por otra parte, también son personas con derechos políticos. Su voto vale tanto como el de cualquier otro, la suma de sus votos puede determinar que algún candidato gane o pierda. Por lo tanto, vale más escuchar sus demandas y terminar de incorporarlos en las actividades ordinarias de nuestra sociedad.La exclusión de una parte de la sociedad deja fuera talentos que podrían retrasar el crecimiento económico y el desarrollo de Ciencias y Artes. Probablemente no escribiría este texto desde una laptop sin el trabajo de Alan Turing, de igual modo, el mundo se habría perdido de obras geniales, como El Retrato de Dorian Gray si Oscar Wilde no lo hubiese escrito. El talento se encuentra en todos lados y no depende de las preferencias sexuales, estatura o tono de piel de las personas. Docente de la maestría en Economía, FES-Aragón-UNAMÚnete a nuestro canal
Inclusión de grupos marginados, escribe Darío Ibarra Zavala
La exclusión de una parte de la sociedad deja fuera talentos que podrían retrasar el crecimiento económico y el desarrollo de ciencias y artes












