Un año después de que Emilio Menéndez y Carlos Baturín se dieran el sí quiero en el Ayuntamiento de Tres Cantos, la primera boda gay que se celebró en España tras aprobarse la ley del matrimonio igualitario, se consolidó en la capital una pulsión por contar la lucha LGTBIQ+ a través de la pintura, el cine, la fotografía, la danza, el teatro, la escultura y lo experimental. Por llevar a los escenarios y las paredes historias, amor, miedos, reivindicaciones, besos, represión, sexo, triunfos y caídas. Nació entonces Muestra T, el festival cultural oficial del Orgullo de Madrid (MADO), que este año celebra dos décadas de memoria, resistencia y apuestas artísticas alternativas en la ciudad. “Era un momento álgido de la historia LGTBIQ+. Hacía un año se había aprobado el matrimonio gay, había una gran celebración en la calle, había ganas de manifestarse, de estar, de participar. Y también de mostrarse [de ahí el nombre]. Fue un salir del armario. Te muestras como eres y lo haces a través de todas las disciplinas artísticas”, recuerda Juan Carlos Alonso, coordinador general del MADO, sobre los inicios del festival. Esa primera edición duró cinco días y tenía un propósito que continúa hoy: unir el activismo con el arte y exponer, de todas las formas posibles, las realidades de las personas gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. “Era y es una herramienta poderosa”, opina Alonso. El arte, dice, es impulsor de cambios. “Es libre y revolucionario. Ha servido para expresar lo que no se podía decir. Todo aquello que, si expresabas, podía causarte un problema, lo contabas con el arte”, reflexiona por teléfono, un par de horas después de presentar el Orgullo de este año. El lema es una proclama del activista Pedro Zerolo ―“orgullo ciudadano”― y en el programa explican por qué: “Ante la situación que estamos viviendo, el retroceso en derechos civiles, discursos y políticas extremistas y excluyentes, frente a ese nuevo orden mundial que nos quieren imponer, MADO recupera con más fuerza que nunca el concepto y mensaje”. Alonso reivindica la creatividad como herramienta para recordar. “Hay una batalla falsamente llamada cultural contra la memoria y, si la perdemos, perdemos la existencia”, dice convencido. Una de las intenciones de Muestra T es que “los jóvenes se enamoren de la memoria” y que nunca se dejen de pronunciar ciertos nombres. Para Cecilia Montagut, cineasta argentina de 61 años y parte de la Junta Directiva de Muestra T, el festival es más necesario que nunca. “Creo que estamos dando un paso atrás en cuanto a la permeabilidad del público a los relatos LGTBIQ+. Las generaciones a las que aluden muchas de las historias están desapareciendo y vienen otras, que no han vivido, por ejemplo, la represión, y es fácil manipularlas”, comenta por teléfono. Habla del ascenso de la ultraderecha ―los casos más recientes son la victoria del ultra Abelardo de la Espriella en Colombia, la de Keiko Fujimori en Perú o los pactos PP y Vox en tres comunidades autónomas― y de su discurso contra los derechos sociales ya conquistados. “Estamos viviendo en una onda retro muy peligrosa, en la que es importante recordar que el orgullo no es solamente una fiesta”, señala. Ahí, dice, el arte juega un papel clave. En esta vigésima edición del festival, Montagut proyecta el 17 de julio el documental Memoria y sexualidad de las mujeres bajo el franquismo, en el que recoge una investigación de la profesora de sociología Raquel Osborne sobre las mujeres lesbianas y bisexuales y la represión que sufrieron durante la dictadura. Es un ejemplo, dice, de cómo sacar algo de la academia para darlo a conocer al público general, uno de los objetivos de Muestra T: que las personas se acerquen a una película, una pintura o una foto, que a priori puede resultarles chocante, con sensibilidad. “Puede haber un prejuicio inicial, que alguien piense: ‘Esto no es para mí’. Y se trata justamente de eso, de poder permear a las personas, que conozcan mucho más”. Coincide con ella Felipe Rivas, artista visual de 43 años y natural de Chile, para quien “la deriva ultraderechista” otorga al arte un peso aún mayor en la lucha LGTBIQ+. “Tiene la capacidad de imaginar otras formas de realidad, otras posibilidades. Los gobiernos de ultraderecha desfinancian la cultura, porque saben que es un campo más crítico. Eso está ocurriendo aquí [por Chile], en Argentina, y ocurrirá en Colombia y Perú”, expone por teléfono. En 2024, el gobierno de Javier Milei anunció, por ejemplo, una “reducción drástica” de la financiación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, además de despidos o el fin del pago de las horas extras a los trabajadores. Un año antes, en España, Vox irrumpió en los gobiernos de más de 140 ayuntamientos, en los que, entre otros cambios, desaparecieron numerosas concejalías de Igualdad. Y el partido ultra, que lidera Santiago Abascal, ya ha hecho pública en más de una ocasión su hostilidad hacia el cine español. “Es más urgente que nunca insistir en el arte crítico, el arte tiene capacidad de emancipación”, añade Rivas. Su exposición en el festival, Un archivo inexistente ―disponible hasta la semana que viene―, habla precisamente de contar la historia de otra forma. En ella mezcla ―como en toda su obra― nuevas tecnologías con elementos del pasado. En este caso, utiliza la inteligencia artificial para construir imágenes, que emulan fotografías, de personas queer latinoamericanas abrazadas, dándose la mano o un beso. Imágenes de momentos íntimos, convertidas en clips de video, que existieron, pero de las que no hay registro alguno. “El archivo de la disidencia sexual, sobre todo en Latinoamérica, es precario, escaso o está contado desde una mirada heteropatriarcal y sesgada”, reflexiona. Su objetivo fue construir desde cero una colección, que plasmó en 2024 en un libro, de lo que pudo haber sido: “Además de ser disidentes sexuales, son latinoamericanos de clase trabajadora. Si revisas la hemeroteca, casi todo son cuerpos blancos y el poco archivo que existe tiene ese sesgo de clase y racial”. En sus vídeos y fotografías se siente representado, son personas que se parecen a él. “Herramienta de resistencia”Natacha Nazer, coordinadora de actividades del festival, cuenta que Muestra T ha ido a más cada edición ―que se celebra siempre entre junio y julio― y que ese crecimiento es, además de un reflejo de que interesa, una “herramienta de resistencia y sensibilización social” ante políticas anti-LGTBI. También una puerta, abierta desde hace 20 años, a la diversidad, el talento emergente y los discursos disruptivos. Este año, el festival incluye expresiones artísticas de todo tipo, como una ruta con más de 15 exposiciones que trascienden la capital y llegan hasta localidades como Chinchón o Aranjuez. O una galería de arte online para artistas nacionales e internacionales, además de películas, cortos, sesiones de electrónica o talleres. Los focos de esta edición son, entre otros, la visibilidad lésbica y trans. De hecho, uno de los proyectos que más ha crecido en estos 20 años es Muéstrate con ellas, centrado en producciones creadas por mujeres, como la de Montagut, que también presentará el 9 de julio el documental Cárceles Bolleras, sobre la discriminación que sufren las internas en prisión y cómo el deseo sexual puede transformarse en la cárcel y convertirse en un acto de rebeldía. “Un sitio heteropatriarcal, donde a veces a las mujeres se les utiliza como premio, la sexualidad lésbica puede ser una forma de resistencia”, explica la directora argentina. Para Montagut, importan tanto las creaciones como disponer de un lugar permanente para que se den a conocer, especialmente en una ciudad como Madrid. “En muchos casos, el no tener un espacio que tú identifiques como espacio LGTBIQ+ te da la sensación de que se va desdibujando todo un poco. Sobre todo a la hora de acoger las reivindicaciones de las mujeres, que en ocasiones parecieran una voz amenazante”, opina. Alonso, coordinador del MADO, piensa en los últimos 20 años y tiene una cosa clara sobre el festival y sobre la cultura queer: “Es lo que fuimos, lo que hicimos, lo que somos y seremos”.
Dos décadas de cultura ‘queer’ en Madrid: “El arte crítico es más urgente que nunca”
‘Muestra T’, el festival cultural del Orgullo LGTBIQ+ de la capital, celebra 20 ediciones como espacio de diversidad, memoria y resistencia frente a los discursos de la ultraderecha















