Una reciente campaña de publicidad ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los debates etimológicos culinarios que más tiempo llevan dando vueltas en nuestro país. El influencer mallorquín Miquel Montoro —que saltó a la fama en 2019 con su célebre frase “hòstia, pilotes”— subía hace unos días un vídeo a sus redes sociales en el que, indignado, afirmaba haber ido al súper a comprar “una mahonesa” y encontrarse solo con botes en los que el nombre de la salsa aparecía escrito con “y”: mayonesa. “¿Vosotros sabéis que la mahonesa viene de Menorca, de Mahón? Pues creo yo que el mínimo respeto sería, en los paquetes de mayonesa, poner mahonesa, escrito con ‘h’, como debe ser", reivindica Montoro, mientras prepara una mahonesa casera.La polémica no es nueva y, aunque en este caso la haya reavivado una marca de alimentación, cada cierto tiempo resurge en redes sociales con la misma pasión que la de la tortilla de patata con o sin cebolla. La Real Academia Española acepta ambas formas del término, aunque el Diccionario panhispánico de dudas recoge que “mahonesa” es “menos frecuente en el uso”. De hecho, no hay más que darse una vuelta por los medios de comunicación o por los lineales del supermercado para comprobar el aplastante triunfo de la mayonesa, con y griega.Si el origen de esta salsa es español o francés continúa siendo, a día de hoy, motivo de discusión, aunque a falta de pruebas documentales que avalen definitivamente una u otra teoría, existen hipótesis bien fundadas sobre el origen menorquín de la salsa. Hace algunos años, en este mismo periódico, José Carlos Capel rastreó el origen de la salsa y su etimología, haciendo referencia al aioli bo (“alioli bueno”) que aparece en 19 recetas de Art de la Cuina, escrito en el siglo XVIII por el franciscano menorquín Francesc Roger. Aunque en ese recetario no se explica cómo se hace el aioli bo, se cree que este era el nombre que el fraile le daba a la mahonesa. Capel entrevistaba a Pep Pelfort, médico y estudioso de la gastronomía menorquina, que está convencido de que el aioli bo es la mahonesa, porque los platos con esta salsa que se recogieron en la obra Re Cibaria, de Pere Ballester, publicada 200 años después, eran los mismos que en la de Francesc Roger llevaban aioli bo. Además, indica: “En Menorca el término ‘bo’ cambia el significado. Por ejemplo, pebre equivale a pimiento rojo, y pebre bo es pimienta negra o en grano”. De ahí que el aioli bo probablemente no fuera un alioli normal a base de ajo y aceite, sino que ese “bo” indicara que se trataba de una salsa distinta, según Pelfort, la mahonesa.Ana Vega profundizó también en la polémica denominación de esta salsa, haciendo un completo recorrido por su historia y recogiendo la que define como “la teoría mahonesera más popular”. Esta teoría se remonta a 1756, cuando los franceses arrebataron a los británicos el control de Menorca. Aunque se la tuvieron que devolver poco después, en 1763, parece que en ese breve período de siete años les dio tiempo a “inventar” la disputada salsa. “Una versión dice que salió de la cabeza del cocinero de Richelieu [el duque francés que estuvo al frente de la ofensiva contra los británicos] para festejar sus triunfos militares en Mahón, y otra, que lo que pasó realmente fue un claro caso de apropiación cultural, con los franceses llevándose una receta de mahonesa para hacerla archifamosa en el mundo entero”, explica Ana Vega en su artículo.Aunque no hay evidencias documentales, parece más que probable que lo que cataran los franceses en Menorca fuera el alioli, elaborado con ajo y aceite, pero a menudo emulsionado con huevo o pan. Y de eso sí que hay constancia en diversos recetarios mediterráneos. Actualmente, hasta los franceses admiten la más que probable procedencia menorquina de la salsa, aunque a lo largo de los siglos han ido surgiendo múltiples teorías para defender su origen francés —como que también se podía decir bayonnaise, vinculando así el nombre a Bayona, en Francia, o que “mayonesa” provenía de la localidad francesa de Mayenne—, lo que contribuyó a alimentar la confusión. ¿Por qué tan poca gente dice “mahonesa”?A pesar de que se haya aceptado que la mahonesa procede de Mahón, la mayoría de la gente dice y escribe “mayonesa”. La incorporación de la salsa a los recetarios franceses desde comienzos del siglo XIX con su grafía con y griega y la posterior influencia de la cocina del país vecino en la de España, seguramente sean las causantes de que “mayonesa” se haya generalizado, en detrimento de “mahonesa”. Y aunque en 1928, el famosísimo cocinero Teodoro Bardají reivindicó la denominación “mahonesa” frente a la versión afrancesada del nombre, su propuesta no acabó de calar.Hoy en día, el uso más extendido sigue siendo el de “mayonesa”. De hecho, un rápido vistazo al estante de las salsas en el supermercado nos devolverá una clara hegemonía del término con “y” en las etiquetas. Aquí es donde tenemos que retomar la publicidad que mencionábamos al inicio, porque el vídeo del influencer Miquel Montoro no fue una reivindicación espontánea, sino parte de la activación de una campaña de la empresa Helios, especializada en conservas de fruta y salsas, que “al detectar que ninguna marca de supermercado utilizaba la denominación vinculada a Mahón en sus etiquetas” decidió apostar por ella y anunciar, con un comunicado en sus redes sociales, que su mayonesa pasará a etiquetarse como mahonesa, recuperando así el vínculo con el origen balear de esta salsa. El anuncio llega acompañado de un estudio a nivel nacional que la compañía ha elaborado en colaboración con la consultora YouGov. Basado en más de 1.000 entrevistas, se estructuraba en forma de cuestionario, abarcando seis bloques temáticos: relación y consumo, conocimiento de la mahonesa, uso de acepciones, conocimiento del origen, identidad y valoración y acepción adecuada. Según los datos obtenidos de este estudio, el uso del término “mayonesa” es mayoritario, con un 66%, frente al 23% que dice usar de forma cotidiana “mahonesa”. “El objetivo era conocer más sobre la percepción y conocimiento de la salsa mahonesa y su asociación con el origen del producto (que nació en Mahón), y el resultado ha sido clave: la gente dice ‘mayonesa’ por pura inercia, pero en cuanto les recuerdas que nació en Mahón, el orgullo local gana importancia”, explica Iker Asolo, del departamento de marketing de Helios. El cambio de etiquetado, confirman desde la marca, es definitivo, como ocurrió con el que llevaron a cabo el año pasado con el kétchup, al que añadieron la tilde que le faltaba. Aseguran que la nueva etiqueta con la palabra “mahonesa” ya está en su fábrica de Arroyo de la Encomienda, pero como aún tienen producto fabricado en sus almacenes con la etiqueta antigua, las “mahonesas” tardarán entre uno y dos meses en llegar a las tiendas. Veremos si esta iniciativa logra que el orgullo patrio por haber inventado una salsa tan célebre desbanque a la inercia lingüística de tantos siglos.