Andoni Luis Aduriz lidera una campaña de Euro-Toques contra la venta de este alevín en peligro de extinción, cada vez más escaso —el País Vasco ha prohibido su captura— y más caro
Uno de los primeros en hacer saltar las alarmas en las redes sociales fue el cocinero vasco Andoni Luis Aduriz, que criticó los excesos de algunos colegas suyos, “mostrando bacanales repletas de angulas”. Días antes, el restaurante Kresala, de Barcelona, había organizado un homenaje a los pueblos pesqueros con un menú en el que se sirvieron 15 kilos de angulas, cuyo festín fue compartido por algunos de los asistentes en las redes sociales.
“No pienso que sea maldad ni inconsciencia, más bien desinformación, porque sería increíble que alguien siga especulando o disfrutando del alevín de un pescado en peligro crítico de extinción”, añadió el dueño del restaurante Mugaritz en su cuenta de Instagram. En su escrito insistió: “Celebrar la angula hoy es celebrar su ausencia mañana. Y quizá ya no estamos hablando de un ingrediente, sino de un último rastro, de la obstinación humana por convertir en manjar lo que debería ser intocable. La cocina puede ser vanguardia, memoria, cultura; nunca sentencia. Aquí no hace falta creatividad, sino renuncia: entender que el mayor lujo, ahora, es dejarla vivir”.






