La Audiencia de Barcelona ha sentenciado que es legal y legítimo llamar “chorizo”, “burguer” o “salchicha” a estos productos, que “etiquetar un producto vegano como ‘burger’, ‘salchicha’ o ‘chorizo’ no supone un acto de competencia desleal contra la industria cárnica”, a pesar de que no estén elaborados con cuerpos animales, una victoria para las empresas de alimentación cuyos ingredientes incluyen únicamente productos de origen vegetal. Este hecho, aún por ver si será recurrido o no, le habrá picado sin duda a la industria cárnica, que esperaba conseguir una victoria con su denuncia a la empresa Heura, al igual que sucedió con la industria láctea, que logró que se considere ilegal y desleal denominar “leche” a la bebida obtenida de semillas o frutos secos, o “queso” a productos que, con igual proceso de elaboración y fermentos, tuvieran una base vegetal, siempre con la excusa de la “protección al consumidor”.
“Más allá de conseguir opciones veganas, es necesario mostrar desde nuestras acciones que esto es un movimiento político”, afirmaba el artículo publicado en este mismo medio: “Es necesario evitar un capitalismo vegano”; y es que el veganismo, el antiespecismo, no es sólo una cuestión de elección culinaria, es un movimiento de igualdad y liberación que lucha por visibilizar y evidenciar la violencia y la dominación que se esconde tras los productos con origen animal, sean estos destinados a la alimentación, a la vestimenta o a la investigación científica.






