José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador Miguel Primo de Rivera, fue una figura central para el régimen instaurado por Francisco Franco al final de la guerra civil española. El ideólogo fascista, fundador de la Falange Española, fue “canonizado” por el franquismo como mártir y transformado en símbolo de su lucha contra todos los enemigos políticos.

A los 33 años, José Antonio fue fusilado en la prisión de Alicante donde estaba cautivo, al poco tiempo de comenzada la guerra, el 20 de noviembre de 1936. Tres años después, sería el protagonista de unas exequias majestuosas, que trasladarían su cuerpo a pie desde Alicante hasta la basílica de El Escorial en un recorrido, pueblo por pueblo, que duró 11 días. Llevado en andas por hombres vestidos con el uniforme de la Falange, rodeados de antorchas y símbolos fascistas, bajo el sol o la luna, ese cortejo surcó España como homenaje al mártir, pero también como advertencia para todos aquellos que se opusieran al régimen. Acababa de empezar el capítulo más oscuro de la historia de España.

“Presentes” se llama el libro del periodista español Paco Cerdá que narra el desarrollo de esa interminable procesión. “Presente” era la consigna con la que se saludaba la memoria de José Antonio; pero la palabra, en plural, alude más bien a los ganadores y perdedores que dejó tras sí el resultado de la guerra. Sus historias se despliegan en un fresco deslumbrante a lo largo del libro, que intercala cada capítulo de las exequias con las desventuras de los asesinados y exiliados de la dictadura. Miguel de Molina, Miguel Hérnández, el diseñador Mariano Rawicz o Guiomar, la amada de Antonio Machado, son algunos de los personajes conocidos que aparecen en las páginas de “Presentes”.