Las urnas dejaron esta semana novedades de relevancia de largo plazo en una América Latina cuyo mapa ideológico se va tiñendo con los tonos de las nuevas derechas radicalizadas. El escenario regional suma ahora dos nuevas piezas a un tablero que contrasta fuertemente con el de hace apenas dos décadas. En Colombia, el outsider Alberto de la Espriella se convirtió en sucesor del izquierdista Gustavo Petro tras absorber el voto de toda la derecha tradicional, incluida la más dura representada por el expresidente Álvaro Uribe. En Perú, Keiko Fujimori -hija de Alberto Fujimori- coronó finalmente su cuarto intento de llegar a la presidencia. Ambos casos presentan similitudes que dicen mucho sobre el momento que atraviesa la región. Los triunfos de De la Espriella y Fujimori llegaron en segunda vuelta, por márgenes muy estrechos, en procesos electorales cuestionados y frente a adversarios de izquierda claramente definidos, que polarizaron fuertemente al electorado, aunque no precisamente en torno a cuestiones económicas o de desarrollo.
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