El mapa político de América Latina atraviesa una significativa recomposición. El avance de las derechas y ultraderechas se consolida y redefine el pulso de la región. El triunfo de José Antonio Kast en Chile, al alcanzar el 58,17% de los votos frente a Jeannette Jara del PC, imprimió el ritmo de una tendencia. En Honduras, Nasry Asfura logró imponerse en un escrutinio agónico con el respaldo explícito y las advertencias geopolíticas de Donald Trump; mientras que Perú y Colombia confirmaron el giro definitivo hacia la derecha en batallas electorales hiperpolarizadas y al milímetro. La victoria de Keiko Fujimori sobre el legado de Pedro Castillo y el triunfo de Abelardo de la Espriella frente al oficialismo en Colombia sellaron el fin del ciclo progresista de Gustavo Petro, dibujando un continente donde la derecha no solo gana elecciones, sino que impone la nueva hegemonía política. Para entender el cambio, PERFIL dialogó con Gabriel Puricelli, analista internacional, sociólogo e integrante del Laboratorio de Políticas Públicas.
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