La ola de una nueva derecha trumpista que arrasa por América Latina cosechó otro triunfo el domingo con la victoria del candidato de la derecha radical, Abelardo de la Espriella, sobre su adversario de la izquierda, Iván Cepeda, en las elecciones colombianas. Es una victoria también para la estrategia de Donald Trump de recuperar la influencia estadounidense en la región.Sin embargo, el margen sumamente estrecho del triunfo—del 49,7% al 48,7%, según el primer recuento electrónico de los votos— dificultará la gobernabilidad en un país dividido peligrosamente, y, aun mas, por su pasado de conflictos fratricidas.Abogado, cantante romántico y empresario multimillonario, De la Espriella, de 47 años, obtuvo, según el recuento electrónico llamado preconteo, casi 13 millones de votos frente a 12,7 millones para Cepeda.Tras irrumpir en la política sin partido político hace menos de un año, el apodado Tigre se impuso en unos comicios históricos con una participación récord de votantes, en la que tanto De la Espriella como Cepeda superaron los votos de la derecha y la izquierda en las elecciones de 2022, cuando ganó el actual presidente Gustavo Petro.Tras las elecciones más reñidas de la historia, con una diferencia de solo 251.000 votos en un país con 40 millones de votantes, el presidente Gustavo Petro anunció que no reconocería el resultado hasta la confirmación del escrutinio oficial probablemente el miércoles. Cepeda sí reconoció la derrota, pero con la condición de que “no es oficial”. Petro: con un margen de solo 251.000 votos, “hay que esperar el escrutinio oficial”La izquierda ha impugnado 33.000 mesas electorales, algunas de ellas en el extranjero. Petro denunció también la posible influencia de los servicios de inteligencia israelí en accesos ilegales al software del preconteo. Pero el presidente pidió calma tras el estallido de protestas en la noche del domingo en Bogotá y Cali, donde se quemaron banderas estadounidenses.Diversos analistas consultados criticaron al presidente de izquierdas. “La diferencia entre el preconteo y el escrutinio es insignificante”, dijo Sergio Guzmán, de Colombia Risk Analysis en declaraciones a La Vanguardia, que acusó al gobierno de Petro de ir tejiendo una “narrativa de fraude”.El récord de votos en blanco, principalmente en las grandes ciudades, reforzó la crítica de que la campaña de Cepeda había optado equivocadamente por una alianza electoral basada en movimientos sociales, dando la espalda a votantes urbanos de centro. En Bogotá, por ejemplo, pese a mantener la mayoría de la izquierda, el voto a Cepeda se situó por debajo del voto de Petro en 2022.Pero lo cierto es que el colapso del centro es una realidad en Colombia y la fuerte polarización entre el petrismo y la nueva derecha, ambas nutridas por un rechazo al statu quo, siembra las semillas de la inestabilidad.No ayudará que el nuevo presidente electo sea un político radical que ha amenazado con “destripar la izquierda”. “Tenemos una sociedad polarizada; el desafío será usar un lenguaje que convoque a la convivencia”, dijo el politólogo Alejo Vargas en declaraciones a La Vanguardia.De la Espriella efectivamente adoptó un tono mucho más conciliatorio en su discurso pronunciado en la noche del domingo desde una cápsula blindada ante miles de seguidores en Barranquilla. “La patria milagro comienza hoy. (...) No existen enemigos, existen compatriotas que piensan diferente, pero que tienen exactamente los mismos derechos que nosotros”, dijo en una comparecencia junto a su familia y el nuevo vicepresidente electo, el economista ortodoxo José Manuel Restrepo, cuya presencia en el nuevo gobierno ha inyectado euforia a los mercados.De la Espriella: “La patria milagro comienza hoy (...) para todos lso colombianos”El lunes se registró una subida fuerte del peso y de las acciones de la petrolera Ecopetrol, achacable al plan de De la Espriella de recuperar la explotación petrolera en zonas como la Amazonía así como al apoyo al fracking.Aunque el nuevo presidente electo ha logrado promocionarse como un outsider, lo cierto es que mantiene vínculos históricos con la derecha del expresidente antioqueño Álvaro Uribe, que está siendo investigado por presuntos vínculos con el paramilitarismo.La clave del triunfo de la nueva derecha de De la Espriella ha sido sumar el apoyo de los desafectos —los “nunca”, según el término que se acuñó— al conservadurismo tradicional, con un amplísimo margen en la segunda ciudad del país, Medellín. Cepeda sacó mayoría en Bogotá, Barranquilla y Cali.La victoria de De la Espriella -que tiene ciudadanía estadounidense y propiedades en Miami- refuerza la estrategia de la administración de Donald Trump en la región. Un país tan estratégico como Colombia se suma ya al llamado proyecto Escudo de las Américas, junto con otros gobiernos con presidentes de la nueva derecha radical, desde Javier Milei en Argentina a Nayib Bukele en El Salvador, José Antonio Kast en Chile o Daniel Noboa en Ecuador. Brasil -con elecciones en octubre—, México y Uruguay ya son los únicos obstáculos para el objetivo de Estados Unidos de recuperar su influencia en el hemisferio.Prueba de ello fue la llegada del senador y embajador no oficial de Trump en Colombia, Bernie Moreno, de origen colombiano, que se desplazó el domingo a Barranquilla para reunirse con De la Espriella. “El presidente electo acordó inmediatamente que todos los solicitantes colombianos de asilo político en EE. UU. regresarán de forma inmediata” afirmó el senador por OhioEl senador por Ohio Bernie Moreno se reunió anoche con De la Espriella Tanto Trump como el secretario de Estado Marco Rubio, aplaudieron el resultado en redes sociales. La victoria, afirmó Rubio, permitirá “impulsar la cooperación en materia de seguridad regional y poner fin a la inmigración ilegal a EE. UU.”. Milei, por su parte, elogió al ganador de las elecciones y a asimismo en una rferencia a sus respectivos apodos, elemento calve del marketing populista de la nueva derecha. “¡El león y el tigre rugen en Latinoamérica!”, afirmó en X.Al igual que en el caso de los otros “strongmen” ultraconservador, el discurso de mano dura de De la Espriella se considera la clave de la victoria, aunque lo cierto es que, según indicadores de homicidios, la inseguridad ahora en Colombia es igual que hace cinco años.En Medellín, desfiles de camionetas 4x4 recorrían hasta las últimas horas del domingo las calles ondeando banderas nacionales y otras de Firme por la patria. Pero en el parque San Antonio, al lado de la destrozada escultura Pájaro de Fernando Botero, alcanzada por la explosión de una bomba que mató a 23 personas en 1995, un grupo de afrocolombianos se alejaron del entusiasmo. “Este ha sido abogado de narcotraficantes, de paramilitares”, dijo Andrés. “Lo próximo va a ser que vuelvan los falsos positivos”.
De La Espriella lleva al trumpismo a la presidencia del país más estratégico para EE.UU.
El presidente electo adopta tono conciliador: “No hay enemigos, hay compatriotas que piensan diferente”














