Columna¿Vamos a escandalizarnos por unos eurillos y unas trapacerías? Los otros son mucho peores y nadie les investigaPedro Sánchez, este miércoles en el Congreso.Claudio ÁlvarezUn outsider que fue secretario de organización del PSOE y el ministro con más presupuesto del Gobierno de Pedro Sánchez ha sido condenado a 24 años de cárcel por delitos de corrupción. Su asesor, a 19 años. Su sucesor en el partido está en libertad provisional tras pasar casi cinco meses en prisión. Los tres eran hombres de confianza del presidente. Se investiga una trama que pretendía torpedear las investigaciones incómodas para el Gobierno y el PSOE y está imputado por delitos vinculados al tráfico de influencias el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Esos delitos habrían requerido la complicidad de la administración. El hermano y la esposa del actual presidente del Gobierno tienen problemas judiciales. La legislatura es un simulacro: se concedió una amnistía donde se borraban delitos (entre ellos, de corrupción) a cambio de los votos para la investidura. Se ha legislado principalmente por la vía ejecutiva y no han podido aprobarse los presupuestos generales del Estado en tres años. En estas circunstancias, tiene más sentido que nunca continuar en el Gobierno. Los casos, cuando aparecen en los periódicos o los juzgados, son fango; tras la condena, son agua pasada. El sistema está tan sesgado que se incentivan las denuncias por corrupción que pueden afectar al Gobierno, como si lo importante fuera combatir la corrupción y no sostener al Gobierno. Hay periodistas que investigan al Ejecutivo y su partido. ¿Qué se han creído, Woodward y Bernstein? Pues cada país es distinto y en España si hay un Watergate los periodistas de verdad deben poner pie en pared y decir que por ahí no pasan. Suerte que aún quedan héroes. Es duro, en estas circunstancias, continuar: fragilidad parlamentaria, corrupción asfixiante, desconexión ciudadana. Pero dimitir o convocar elecciones sería inaceptable: es propio de políticos de otra época y una galaxia muy lejana, como Keir Starmer. Además, sería una muestra de narcisismo moral. Quien está llamado a un destino mayor no puede andarse con esos pudores o detenerse en esas menudencias. ¿Vamos a escandalizarnos por unos eurillos y unas trapacerías? Los otros son mucho peores y nadie les investiga, porque ya se sabe que los jueces son todos de derechas, menos el pobre Baltasar Garzón, que ya no es juez nada más que por prevaricar. Sus votantes, además, no castigan la corrupción, que a nosotros y nuestros socios nos importa mucho. Necesitamos presidentes serios, que frenen a la ultraderecha y hagan vídeos en TikTok. La verdadera amenaza para la democracia es la alternancia en el poder, tanto en el Gobierno como en el partido.Archivado EnOpiniónCaso KoldoJosé Luis ÁbalosSantos CerdánKoldo GarcíaJosé Luis Rodríguez ZapateroDavid Sánchez Pérez-CastejónBegoña Gómez FernándezLey de amnistíaPresupuestos Generales EstadoDecretosPoder judicialKeir StarmerCorrupción políticaCorrupciónVíctor de Aldama
Presidente, no te rindas
¿Vamos a escandalizarnos por unos eurillos y unas trapacerías? Los otros son mucho peores y nadie les investiga













