Contra el insulto del tiempo
Lo peor de la vejez es la idea que tenemos de ella. La ensayista Ravera ha dedicado buena parte de su vida y obra a combatir “el insulto del tiempo”. “Cada mañana –me dice risueña– abres tu paquete al despertar y, si sabes verlo y te has ejercitado para ser dueña de tu cuerpo y tu mente, lo abrirás y encontrarás dentro más horas maravillosas para estudiar, correr, escribir, leer, trabajar, ver a los amigos y charlar... Cuando te das cuenta, al vivir estos años, de que no son la maldición que te decían, sientes un gran alivio y te sientes agradecida, porque el tiempo ya ha dejado de ser un insulto y lo has convertido en una oportunidad. Dejas de ver los años vividos como una carga para descubrir lo que son: el privilegio de ser más consciente, más autónoma y más libre”.¿Se siente usted vieja?
Siempre me he sentido vieja. Percibí el insulto del tiempo en las mujeres que amaba ya a los 12 años.
¿Era normal?
No, claro que no. Nunca vi feliz a mi madre. Y creía que era por su edad. Tuve pánico a la vejez. Era una patología y la transformé en poética. Escribí siete novelas sobre mujeres de varias edades que la sufrían como yo.








