Lola Herrera habla del paso del tiempo con una franqueza poco habitual y sin ninguna intención de endulzarlo de más. “Ser mayor no quiere decir que seas tonta”, dice la actriz española, según un artículo de Trendencias. Pero el texto no se queda solo en esa reacción al edadismo. Va bastante más allá y recoge varias declaraciones suyas que construyen una idea muy definida sobre la jubilación, la curiosidad y la vida a los 90.La primera de esas frases marca el tono con mucha claridad. Al hablar de su cumpleaños, dice: “No quise fiestas especiales. Solo con la felicidad de poder estar con mis dos hijos celebrándolo es suficiente. Me parece que es un privilegio grandísimo haber llegado hasta aquí y haberlos cumplido con bastante salud”.Y enseguida remata: “Estar aquí, con la cabeza bien y trabajando, ¿qué más quiero?”. Esa combinación entre gratitud, lucidez y trabajo activo resume bastante bien el lugar desde el que habla. No es una defensa abstracta de “seguir joven”, sino una afirmación del valor de seguir presente, consciente y vinculada a lo que le da sentido."Nunca he querido ser más joven"Cuando la conversación entra en la edad en sí misma, Herrera vuelve a ser muy clara: “Yo no he querido nunca ser más joven. Yo siempre he dicho la edad que tenía siempre porque me parece como un engaño, una estafa uno mismo”. Y añade: “A mí no me abochorna que me llamen vieja, lo que me molesta es vivir en una sociedad donde la vejez está mal vista”.Herrera también se refiere directamente a la jubilación, cuando dice: “Por el camino, tienes que pararte a pensar qué quieres hacer cuando te jubiles. Soñar con algo que nos gratifique, que nos llene… Es absolutamente necesario. Planificar los años que vienen para no sentirse vacío”.Y refuerza esa idea con otra frase muy potente: “Nunca es tarde. Yo creo que todo el mundo tiene curiosidades. No puedo creer que nadie ande por la vida sin curiosidades con 65 años. Uno cuando se jubila necesita tener algo que no sea ir a Benidorm a bailar. De repente el cine, de repente el teatro, de repente los museos…”.Con sus palabras, Lola Herrera no está criticando una forma concreta de ocio, sino la idea de una jubilación vacía, sin deseo ni proyecto. Lo que defiende es que seguir vivo de verdad implica seguir teniendo curiosidad. Leer, ir al teatro, descubrir cosas, pensar qué ilusiona todavía. Su discurso no idealiza la vejez, pero sí le devuelve espesor: la presenta como una etapa llena de interés, búsquedas personales y ganas.Por eso, la frase “Ser mayor no quiere decir que seas tonta” funciona apenas como el umbral de algo más amplio. Lo que Lola Herrera deja en estas citas es una filosofía de la madurez muy concreta: no negar la edad, no avergonzarse de ella, planificar el futuro “para no sentirse vacío” y recordar que “nunca es tarde”. La fuerza de su intervención no está solo en un planteo de rebeldía, sino en todo lo que añade. Que se puede llegar a los 90 trabajando, pensando, eligiendo, soñando y todavía con ganas de “de repente el cine, de repente el teatro, de repente los museos”.
Lola Herrera, 90 años, sobre la jubilación y la tercera edad: “Ser mayor no quiere decir que seas tonta”
La actriz española plantea una idea de vejez lejos de la resignación y del retiro vacío.Sus palabras giran alrededor de la curiosidad, la ilusión y la necesidad de seguir encontrando motivos para levantarse cada día.








