La escritora Brenda Navarro se reconcilió con México años después de abandonar el país. La gastronomía mexicana y su gente transformaron la vida del creador de contenido Aniol Güell, más conocido como TacoTíos en redes. Los artistas españoles de Chanela Clicka encontraron en la música del país norteamericano parte de la inspiración clave para lanzar su primer álbum, Puro Chanela. La bailaora mexicana Paulina Flores hizo del flamenco un modo de vida más allá de cualquier frontera. Las cuatro figuras conversan con EL PAÍS acerca de sus lazos entre las culturas de España y México, pero también del tránsito y de sus vivencias a los dos lados del Atlántico.Brenda Navarro: “En México cualquiera es mexicano; creo que hay que traer esa filosofía a Madrid”Es justo ahora, casi una década después de marcharse de México, cuando Brenda Navarro se pregunta qué es lo que ha entendido mejor de su país. “Cada vez que voy, siento que estoy más desconectada de la realidad, especialmente con el lenguaje”, dice al otro lado de la pantalla, desde Madrid, la ciudad en la que reside. El distanciamiento con su tierra natal ha sido el que paradójicamente ha llevado a la escritora a estar “muy orgullosa” de la sociedad mexicana, en especial de las mujeres. “Creo que son las que sostienen al país, creo que son las que están poniendo en jaque el sistema de justicia. No solo me he reconciliado, sino que admiro mucho lo que están haciendo las mujeres allá en México y acá en Madrid”, afirma. Navarro (Ciudad de México, 43 años) dejó México angustiada por la violencia estructural del país, pero vivir a más de 9.000 kilómetros le hizo entender que “las violencias existen en todos lados”. “Se pueden vivir de distinta forma, pero sí que hay una lógica clara de lo que es un Estado-nación y entonces nadie se salva”, subraya. Vivir en Madrid le ha hecho a ser algo más directa (“más brusca, según mis amigos”), amoldada ya a una ciudad en la que se siente adoptada y adaptada. “Es como cuando eres niño y empiezas a entender que tus papás y Dios no te están vigilando todo el tiempo y entonces puedes actuar un poco más siendo tú. A mí me pasa en España, aquí puedo ser probablemente mucho más madrileña”, afirma.Vive en una especie de doble vida desde que ha echado raíces en las dos culturas. “Te permite sentirte, en mi caso, más plena. Puedes decir: ‘Tengo este mundo y tengo el otro”, explica. Es algo por lo que la autora de Ceniza en la boca (Sexto Piso, 2022) se reivindica como madrileña frente a “la incomodidad” de una parte de la sociedad. “Entonces lo digo más, ¿no? ¿Por qué no puedo ser madrileña? El acta de registro civil dice que aquí me hice ciudadana española, mi DNI dice que vivo en Madrid, aquí pago impuestos. En México, cualquiera es mexicano, como decía Chavela Vargas, creo que hay que traer esa filosofía también para acá”, afirma. Navarro reivindica la mezcla de lenguajes y acentos en la capital. “Creo que eso me ha enriquecido, por supuesto, como persona y me beneficia como escritora. Yo estoy muy enamorada del lenguaje que se está viviendo acá”, resume. Y siente que la comunidad latinoamericana en Madrid se apoya muchísimo. “Generamos muchísimas redes y cuando la sociedad madrileña se abre a nosotras, la verdad es que generamos lazos emocionales, afectivos, muy lindos. No es tan fácil. Sí diría que es más fácil que me reúna con comunidad latinoamericana que con madrileños”, asegura. La autora cree que el problema es la inmediatez que se espera de las mezclas culturales, las cuales, asegura, tardan muchos años.La también socióloga afirma que las dos sociedades tienen “muchísimas más cosas en común, de conversación y de intercambio cultural, de lo que nos quieren hacer creer los gobernantes”. “Creo que ya hay unas cosas muy arraigadas de nuestra relación desde Lázaro Cárdenas [expresidente mexicano entre 1936 y 1940] y los exiliados españoles, que es totalmente innegable y que va a seguir traspasando cualquier intento de un gobierno puntual por romperlo”, asegura. Navarro sí considera, en cambio, que existen “unas estructuras muy casposas de seguir creyéndose una monarquía influyente en América Latina”. “No lo son. Creo que América Latina no está dialogando con España en términos de política. No creo que gobiernos en España se estén dando cuenta. Las preocupaciones latinoamericanas van por otro lado definitivamente”, concluye.TacoTíos, el español que encontró en México algo más que gastronomía: “Los valores del país me han transformado”Aniol Güell saca de su bolsa su celular y un pequeño foco. Es entonces cuando empieza la acción en Tacos Charly, una taquería de barrio al sur de la Ciudad de México. Durante una hora y media no parará de dar vueltas, campante, por todo el lugar, como si fuera el mismo dueño: videos en la entrada, videos de las carnes cocinando en las grasas, catando tacos. Hace cuatro años empezó a crear contenido gastronómico en México, y ahora, bajo el alias de TacoTíos, suma casi 800.000 seguidores en Instagram y 675.000 en TikTok. Llegó como un estudiante de intercambio por cuatro meses y el país terminó dándole un giro a su vida. “[En México] hay muchas personas muy honradas, con unos valores que a mí me han transformado. Mi mamá es la que te puede decir quién era Aniol”, cuenta.Güell (Olot, Cataluña, 29 años) ve en esta taquería uno de esos lugares de toda la vida, de los que podrían pasar sus filtros para que un local mexicano sea perfecto: que sea una doña la que cocina, que el maíz sea nixtamalizado y que las salsas sean realmente buenas. Es ahí, apoyado en la barra del centro del local, donde cuenta parte de su historia. Aterrizó en Guadalajara para un intercambio (él estudió cultura del deporte) y allí conoció al foodie Claudio De Angelis (buendientegdl, en redes) quien lo motivó a subir sus videos. En este proceso, no todo han sido luces. “Lo que vende las redes es muy aspiracionalista, todo es muy perfecto, pero también hay muchas sombras. Tienes que sacrificar muchas cosas para conseguir tus sueños”, dice. Tras la muerte de su padre y su abuela tuvo que enfrentar el dilema de decirle a su madre que quería vivir en México. “La resiliencia de mi mamá fue la única que pudo decir que sí. Gracias a que tuve la mamá que tuve, estoy aquí. Pero también renuncias a tus amigos, a los fines de semana, a incluso, no sé, a tus amores”, narra. Y clama: “¡Imagínense cuánto amo México para dejar mi tierra!”.De los temas que navegan por internet, TacoTíos eligió la gastronomía, uno de los grandes pilares de la cultura mexicana. “Esto no es política ni es fútbol, es comida. Aquí todo el mundo tiene que ser feliz. Yo soy alguien nuevo que llega, no tengo la autoridad ni el paladar como para decir qué está bueno y qué está malo”, explica. El creador cuanta que en sus videos recopila sus experiencias y lo recomendaría a sus amigos, pero también que para él la gastronomía no es solo eso: “La comida mexicana no es como tal ‘la comida’. Siempre digo que esto no va de comida, sino de todos los valores que la rodean”.Han pasado un par de horas, y la taquería se ha llenado hasta los topes. Eso no ha impedido que Güell deje de grabar planos por cada rincón. Algún que otro cliente le pide una foto; alguno que otro le saluda. “México tiene muchos dones. Para mí, que llego desde fuera, es mucho más fácil verlo. La empatía, la hospitalidad… Para mí son dos pilares base de una sociedad”. El creador de contenido también siente que quedan cosas por mejorar: “Ojalá México pudiera tener mejor educación, mejor sanidad y más seguridad. Y, sobre todo, un sistema político que realmente vele por los derechos de la gente y que no fuera corrupto”.04:42Aniol Güell el español enamorado de la comida mexicanaTacoTíos visita Tacos Charly, en Ciudad de México.Vídeo: Aggi Garduño La música de Chanela Clicka pasa por las raíces musicales de España y MéxicoLa publicación de su primer álbum, Puro Chanela, fue el detonante para que los chicos de Chanela Clicka salieran de los estudios, donde trabajaban en las sombras desde hace más de un lustro como productores. Ahora, acostumbran a cubrir sus rostros con un velo: quizás por secretismo; quizás por intriga. Puro Chanela surgió como un proyecto para unir la música mexicana contemporánea con el flamenco más actual, un puente musical que pasa por entender las tradiciones musicales de ambos territorios. “Ha sido una fantasía poder descubrir toda la riqueza que hay en México a nivel musical ––que es espectacular, que es inmensa–– y la conexión tan grande que tiene con el flamenco”, dicen por videollamada. Los artistas produjeron Quejíos de un maleante (2022), del español Omar Montes, un álbum con el que comprendieron que querían modernizar el flamenco. El disco llegó a los oídos del mexicano Carín León, que ha hecho recurrente su deseo de tantear en el género. “Le pareció atractivo. Nos juntamos con él en el estudio y ahí salió una canción muy chula que ya juntaba un poco estos mundos, Ron con coca […] Él tenía la inquietud de crear un puente cultural entre España y México a través de la música. Ese concepto nos motivaba muchísimo”, explican. Fue el experimento que derivó en los 15 temas de Puro Chanela. Lejos de parecer forzado, el álbum crea un efecto envolvente, donde el flamenco se integra de manera natural a la música mexicana. “Enseguida vimos que casaba fácilmente. Son dos géneros muy maderosos. En el flamenco, tenemos la guitarra flamenca, el chasquido, el rasgueo… La manera de tocar es muy percusiva, muy parecido a la manera en la que [los mexicanos] tocan el requinto o la guitarra docerola: no es el rasgueo flamenco, pero es un concepto muy parecido”, explican. La mayor dificultad pasó, sin embargo, por la logística y los viajes. “Hay muchos kilómetros de distancia, han sido unos años de tener que viajar mucho, tener que coger aviones y mover a músicos de aquí para allá”, afirman. Uno de los retos para integrar ambas músicas pasaba por quitar la carga de letras, dar con una especie de lenguaje sencillo sin perder los códigos de ambas músicas. “Nos costó mucho rebajarle el peso a la carga de las letras mexicanas, para intentar que fuese un poquito más amable y pudiese llegar también a España. Aunque también hemos tenido casos como Joaquín Sabina, que desarrollaba letras larguísimas, había que buscar ese punto de equilibrio”, subrayan. Y continúan: “La jerga, los códigos de cada país son completamente distintos, aunque nazca de la misma raíz […] en el norte de México también tienen un unos códigos muy cerrados y que hay que entenderlos. Nos juntamos con muchos compositores y nos ayudaron a buscar puntos de equilibrio, palabras comunes para poder convivir en una misma fotografía”.Los dos madrileños buscan ahora llevar la complejidad de ese álbum a los escenarios, con la idea de llegar con un concierto completo (“con la clica”) a Fuerteventura, en Canarias, a comienzos de julio. “Estamos superfelices y con ganas de hacer más música, incluso deseando ya explorar nuevos países para abrir otras propuestas también musicales, aunque queremos seguir conociendo México”, advierten.El flamenco de Paulina Flores es universal: “Es muy similar a una forma de vida, ya sea sevillana, mexicana o peruana”El productor Marcos Rojas Siqueiros lanza unos versos de la escritora Guadalupe Amor: “[…] y el resplandor tenaz de mi zapato”. La bailaora Paulina Flores taconea entonces sobre el suelo de madera al ritmo de dos guitarras y se desenvuelve, suave, sobre el escenario. Pasa luego a los giros de sus manos, a los chasquidos y las palmas, que continúan el compás. El rasgueo de las guitarras acelera. Flores da el último taconeo, exhala y concluye: “Vientos”. Es uno de los últimos ensayos previos a un homenaje a la autora mexicana, en los que sus versos se unen al vistoso baile. “Si encajan tan bien sus poesías es porque eso dicen unas cosas tremendas, es como [Charles] Bukowski. No dicen cosas lindas, aunque sean de una belleza tremenda. Y yo creo que el flamenco es eso”, explica.Flores (Ciudad de México, 40 años) baila en su estudio, ubicado en una zona céntrica de la Ciudad de México, pero su historia en el baile empieza algo más atrás. Su papá la inscribió a ballet cuando tenía unos cinco años, aunque esa historia duró poco porque, cuenta, su profesora les pegaba. Entonces probó otras disciplinas: jazz, danza contemporánea, hawaiano… El gusto por el flamenco llegó tras ver la película Flamenco, de Carlos Saura. “De los 15 a los 18 empecé a ir a Sevilla –pero también a Madrid, Barcelona– una vez al año. Me quedaba tres meses estudiando. Como a los 33 por ahí me fui a vivir a Sevilla y estuve trabajando en un tablao, El palacio andaluz”, recuerda. Después estuvo en París, donde vivía uno de sus profesores, y luego pasó por Barcelona y Japón, donde dio clases por un año.Esa experiencia es parte de lo que ha llevado a ver esa cultura como un puente universal. “La gente que se dedica o vive el flamenco es muy similar a su forma de vida, ya sea sevillana, catalana, mexicana, peruana”, afirma. Flores desintegra lo flamenco como algo puramente español, y lo ve como algo que va más allá del baile o la cultura: “Siento que hay más flamenco fuera de España que en España”. Y matiza: “[Ser flamenco] es ser muy de verdad, muy honesto y congruente”. Es, quizás, lo que le lleva a pedir que los jóvenes “escuchen a los viejos”. “La gente nueva se pone una camiseta de Camarón y va con chándals con diamantina y rayas de Adidas. Es una estética que se ve bien, pero, ¡escuchen a los viejos, lean a los viejos!La poesía vuelve a ese pequeño estudio capitalino. “[…] Y la sombra de un gato / ¡Y el resplandor tenaz de mi zapato!”. Esa mezcla del baile y los versos funciona, porque “Pita [Guadalupe Amor] es muy flamenca”. “Sus poemas son súper dramáticos, no pretenden encantar al oído de las personas. Si te fijas, cuando estás bailando flamenco, tu cara se deforma completamente, no estás haciéndote la linda”, concluye Flores. Paulina Flores, bailaora y profesora de flamenco.Aggi GarduñoPaulina Flores ensaya en su estudio, en una zona céntrica de la Ciudad de México.Aggi GarduñoLos tacones de Flores durante el ensayo.Aggi GarduñoFlores posa en su estudio tras el ensayo.Aggi GarduñoCréditos:Edición visual: Gladys SerranoIlustración: Axel Rangel GarcíaDiseño y maquetación: Mónica Juárez Martín y Miguel HernándezFotos: Aggi Garduño, Santi Burgos, Las Musas MusicVideo: Aggi GarduñoEdición de Video: Carolina Mejía
Cuatro diálogos de ida y vuelta entre México y España
Una autora, un ‘influencer’, dos músicos y una bailaora. EL PAÍS aborda el tránsito cultural entre los países con figuras que encarnan intercambio a ambos lados del Atlántico








