La periodista vuelve a México por primera vez tras siete años en España para presentar su novela ‘Un halcón bajo mi ventana’, la historia de una adolescente que crece entre la resistencia feminista y la represión de los años 70
De todas las cosas que México le arrebató y España le devolvió, a Lydia Cacho le conmueve la sencillísima posibilidad de imprimir su nombre y sus apellidos en el buzón de su casa, en Málaga. “Recuerdo perfectamente aquel momento. Hacía 30 años que no podía tener mi nombre en el buzón y que no daba mi dirección a casi nadie”, relata ahora la periodista y escritora mexicana, exiliada en Europa desde hace siete años por las amenazas que todavía la hostigan en su país natal, donde fue torturada a cuenta de sus investigaciones. Cacho está de vuelta por primera en México para un viaje relámpago en el que presenta su primera novela, Un halcón bajo mi ventana (Lumen), la historia de una adolescente que crece bajo el ala de una madre revolucionaria y un padre más bien tibio en los años de la brutal represión del régimen unipartidista del PRI. Algo hay de ella misma en este relato, aunque su protagonista es mayor de lo que ella era entonces.
Después de tres décadas agotadoras “documentando las crueldades más profundas de la humanidad”, dice Cacho, esta incursión en la ficción ha sido divertida y liberadora. “Tengo muchas ganas de explorar registros en los que puedo hacer que mis personajes hagan cosas que la realidad no te regala como quisiéramos”, sostiene. El retrato de México que esboza en su novela, a pesar de eso, está lejos de la complacencia. El pistoletazo de salida lo da la matanza de estudiantes y civiles en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, orquestada por el propio Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Sigue el relato con la masacre de Corpus Christi, en 1971, también conocida como el Halconazo por el grupo paramilitar que la ejecutó —Los Halcones— al servicio del entonces presidente Luis Echeverría. Y todavía alcanza a narrar los vuelos de la muerte, entre los 70 y los 80, una técnica similar a la implementada en dictaduras como la chilena para deshacerse de los opositores sin dejar rastro. Era el México que peleaba por salir de la democracia simulada a base de golpes en la espalda.










