Un estudio de la Universidad de Zúrich y el Centro Alemán de Primates determinó que los titíes ajustan su voz al formar una pareja social (Imagen Ilustrativa Infobae)Un estudio de la Universidad de Zúrich y el Centro Alemán de Primates determinó que los monos tití adaptan sus voces para parecerse a las de sus parejas sociales, un hallazgo que podría aportar pistas sobre la evolución del lenguaje humano, según informó el portal científico Phys.org.La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, siguió a parejas recién formadas durante cerca de dos meses y encontró que ambos integrantes modificaron sus llamadas en una medida similar. Ese resultado sugiere que el ajuste vocal no es una imitación unilateral, sino un proceso recíproco y coordinado.PUBLICIDADEl trabajo se centró en una forma específica de plasticidad vocal llamada acomodación vocal: una alteración gradual de las vocalizaciones para que se parezcan más a las de los compañeros sociales.El primer autor del artículo, Nikhil Phaniraj, explicó que una de las preguntas que guía esta línea de trabajo es cómo evolucionó el lenguaje humano. Señaló que una de las capacidades que lo hacen posible es el aprendizaje vocal, es decir, la posibilidad de modificar los sonidos que se producen a partir de lo que se oye en otros.PUBLICIDADPhaniraj añadió que durante mucho tiempo los investigadores se concentraron en ejemplos de aprendizaje vocal, como las aves que aprenden cantos enteramente nuevos. Pero indicó que en los humanos también existen ajustes mucho más sutiles y constantes en las conversaciones cotidianas.El trabajo identificó en los monos tití una acomodación vocal recíproca, un proceso de plasticidad vocal que vuelve más parecidas las vocalizaciones de la pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)Trabajos previos en lingüística y psicología ya habían mostrado que las personas cambian aspectos de su habla según con quiénes interactúan con frecuencia. Eso puede reflejarse en el uso de palabras parecidas, acentos similares o un ritmo de habla convergente.PUBLICIDADLos titíes ofrecían una oportunidad de observación especialmente útil porque investigaciones anteriores ya habían mostrado que las parejas recién formadas empezaban a sonar cada vez más parecidas. Lo que faltaba, según el autor principal, era entender cómo se desarrollaba ese proceso a lo largo del tiempo y qué mecanismos de aprendizaje podían explicarlo.Para responder esa pregunta, los investigadores analizaron grabaciones de voz obtenidas de parejas de titíes en interacción. Cada animal fue emparejado con un compañero nuevo, y los registros incluyeron sonidos emitidos antes de la formación del vínculo y también después de consolidada la pareja.PUBLICIDADEl equipo se concentró en un tipo particular de llamada llamado trill, que estos primates usan en interacciones sociales cercanas. Esa secuencia permitió seguir con precisión cómo cambiaban las vocalizaciones a medida que avanzaba la convivencia.Los científicos aplicaron modelos computacionales para detectar similitudes y diferencias entre las llamadas de los animales emparejados. Después construyeron modelos matemáticos que representaban distintos modos posibles de adaptación vocal. Uno de esos modelos partía de la idea de que los titíes forman un recuerdo fijo de la llamada de su pareja e intentan igualarlo. Otro suponía que ese recuerdo se actualiza de manera continua a medida que cambia la voz del compañero.PUBLICIDADAl comparar las predicciones de esos modelos con la conducta vocal observada, los investigadores identificaron cuál se ajustaba mejor a los datos. La conclusión fue que la acomodación vocal funciona como un proceso interactivo en tiempo real.El estudio se centró en la llamada trill, que los titíes usan en interacciones sociales cercanas y que permitió medir la sincronización de sus voces (Imagen Ilustrativa Infobae)Phaniraj explicó que los titíes no se limitaban a copiarse entre sí. dijo: “Más bien, parecían seguir continuamente los cambios en la voz de su pareja y ajustar sus propias llamadas en consecuencia”.PUBLICIDADEl investigador describió ese intercambio como “una danza vocal”, en la que cada miembro de la pareja modifica de manera constante su conducta en respuesta al otro. Para los autores, ese patrón apunta a una forma dinámica de aprendizaje vocal en animales adultos.Los resultados también sugieren que los procesos con los que los titíes monitorean y actualizan sus llamadas son más complejos de lo que se había previsto. Eso abre la posibilidad de que los elementos de base de capacidades avanzadas de aprendizaje vocal, como las observadas en humanos, estén más extendidos entre los animales de lo que se pensaba.PUBLICIDADDe acuerdo con el portal, el equipo ahora explora otra pregunta: “si los titíes esperan que sus compañeros sociales también se acomoden a ellos”. En otras palabras, los investigadores buscan establecer si dentro del grupo existe un refuerzo social de esa adaptación vocal.Los investigadores analizaron grabaciones antes y después de la formación del vínculo para reconstruir cómo cambian las llamadas de los titíes con la convivencia (Imagen Ilustrativa Infobae)Próximos estudios buscarán entender qué ocurre en el cerebro de estos primates durante ese aprendizaje vocal dinámico. En particular, el grupo planea observar cambios en la oxitocina, un neurotransmisor asociado con el vínculo social.PUBLICIDADPhaniraj recordó que esta sustancia ayuda a regular conductas como el apego, el cuidado parental y la confianza. En los titíes, agregó, ya se sabe que interviene en la formación de parejas y en la coordinación entre compañeros.La hipótesis de los investigadores es que la oxitocina también podría ayudar a que estos animales sintonicen mejor con las voces de los otros, aumenten su atención hacia la pareja y ajusten con mayor probabilidad sus propias llamadas en respuesta. Entender ese mecanismo permitiría precisar de qué manera las relaciones sociales moldean la comunicación animal.