Un estudio con primates desafía la teoría dominante sobre los orígenes evolutivos de la vocalización humana

Hacer música, y disfrutarla, parece una actividad eminentemente humana. Cantamos, tocamos instrumentos, bailamos, aplaudimos, movemos la cabeza y marcamos el ritmo con los pies casi de forma instintiva cuando escuchamos una canción que nos gusta. La comunidad científica ha debatido desde hace casi cien años, cuando lo planteó Charles Darwin, si esta habilidad es exclusivamente nuestra o si otros animales también la poseen. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha demostrado que los macacos pueden sincronizar sus golpes con el ritmo de canciones reales, incluso eligiendo hacerlo espontáneamente cuando no es necesario para obtener recompensa. E...

l hallazgo, publicado este jueves en la revista Science, contradice la influyente hipótesis del aprendizaje vocal, que sostiene que solo las especies capaces de aprender vocalizaciones complejas —como los humanos y algunas aves— pueden percibir un ritmo musical, y sincronizarse con él.

El experimento se realizó con dos machos de macaco adultos que habían sido previamente entrenados para golpear una superficie al ritmo de metrónomos. Se llaman Gilberto y Tomás. Los investigadores los condicionaron después para que golpearan siguiendo el ritmo subjetivo de tres canciones diferentes, con tempos de 129, 82 y 68 pulsaciones por minuto. Las canciones se seleccionaron por tener un ritmo bastante claro y porque los oyentes humanos pueden entender dónde cae el compás. Se trata de You’re My First, My Last, My Everything de Barry White, A new England de Billy Brag y la danza renacentista Passe & Medio/Den Iersten Gaillarde de Josquin des Prez. Y Gilberto y Tomás siguieron el ritmo.