Las relaciones con ejemplares del mismo sexo son más probables en especies con sociedades complejas o entornos más adversos
Las hembras de macaco japonés (Macaca fuscata) prefieren que las monten otras hembras. Rechazan los continuos acercamientos de los machos durante casi todo el año, salvo en la época de celo, que es cuando dejan que las cortejen. En el otro extremo del planeta, los macacos rhesus (Macaca mulatta) de sexo masculino de la isla de Cayo Santiago (Puerto Rico)
con-las-hembras.html#?rel=mas_sumario" data-link-track-dtm="">copulan más con los de su género que con ellas. En ambos casos, la conducta homosexual no compromete la viabilidad de las poblaciones. Ahora, una revisión científica ha confirmado que la homosexualidad está presente en los cinco grandes grupos de primates. Estos comportamientos son más probables en especies con mayor dimorfismo sexual (la hembra o el macho es más grande), en las que forman sociedades complejas o las que se enfrentan a entornos más adversos.
Un tiempo atrás, los actos homosexuales entre animales del mismo sexo eran, incluso para los científicos, aberraciones, desviaciones o fruto de la inexperiencia y la confusión. No encajaban en una lectura integrista de las teorías de la selección natural o la evolución: un intento reproductivo con ejemplares del mismo sexo sería un desperdicio. Pero la verdad de la naturaleza se fue imponiendo. Partiendo de casos ocasionales que generaban sorpresa o rubor, la acumulación de estudios fue desmontando prejuicios. El sexo, también el animal, tiene otras funciones más que la mera reproducción. Por ejemplo, un amplio estudio con decenas de especies de mamíferos, publicado en 2023, mostró que la homosexualidad tiene una utilidad evolutiva.







