El estudio de cientos de estos grandes simios en 16 zoológicos confirma que la violencia no es exclusiva de una especie

Hay mitos que toma su tiempo derribar. En biología comparada, uno de los más asentados era que, entre nuestros parientes más cercanos, los chimpancés (Pan troglodytes) eran los violentos, agresivos y guerreros, capaces de matar a crías solo para que sus madres fueran más receptivas. En el otro extremo estaban los pacíficos bonobos (Pan paniscus), que solventan sus tensiones a base de sexo y mimos. Pero esa idealización humana no encaja con la realidad, con un número creciente de investigaciones que la cuestionan. Ahora, un trabajo con una veintena de grupos de ambas especies muestra que las dos son igual de violentas. Solo varían, y no mucho, en los destinatarios de su violencia: entre los chimpancés, son los machos los que más agreden y sus víctimas son tanto otros machos como, en especial, las hembras. Entre los bonobos, son ellas las que protagonizan las agresiones, casi siempre contra los machos.

En los últimos 15 años, un grupo de investigadores ha visitado 16 zoológicos europeos, el Bioparc de Valencia entre ellos, para grabar miles y miles de horas de interacciones entre los miembros de 22 grupos de grandes simios, 9 de chimpancés y 13 de bonobos. En total, eran 110 P. troglodytes y 88 P. paniscus. Con la ayuda de inteligencia artificial, catalogaron y clasificaron siete conductas violentas, desde correr hacia el otro de forma amenazante hasta agredirle directamente. Registraron 3.243 agresiones, 1.368 entre los bonobos y 1.875 entre los chimpancés. Las cifras relativas por especie y número de individuos son casi idénticas.