Los días de calor sofocante y bochornoso pueden resultar desagradables para cualquiera. Pero para quienes padecen ciertas afecciones médicas, pueden representar una amenaza más grave.
Diversos estudios demuestran que las personas con enfermedades crónicas —por ejemplo, afecciones cardiovasculares, respiratorias, metabólicas y neurológicas— tienen más probabilidades de acudir al servicio de urgencias o de morir durante una ola de calor.
En algunos casos, esto se debe a que las personas con problemas de salud preexistentes pueden ser más susceptibles al agotamiento por calor o al golpe de calor porque ciertos sistemas corporales, como el corazón, los riñones y los nervios, no funcionan de manera óptima, explicó Robert Meade, investigador de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, quien estudia el efecto del calor en los grupos vulnerables.
Pero un golpe de calor también puede provocar recaídas o agravar los síntomas existentes, incluso si no se está cerca de un sobrecalentamiento, explicó Meade. Para ilustrarlo con una analogía de la natación: si el cuerpo funciona como si se estuviera flotando, el calor es como si alguien le diera un ladrillo.
En ese caso, cada sistema trabaja más para mantenerse a flote, lo que puede desencadenar problemas de salud que van desde molestias graves hasta situaciones potencialmente mortales.













