“En España, protesta general contra la nueva dirección de un centro de arte”, titulaba todavía el pasado 18 de junio la historiadora del arte y comisaria de exposiciones Estelle Labeyrat su análisis en el semanario francés Le Quotidian du Art. Se trata del último artículo, pero no el único, que, en medios especializados internacionales, se ha detenido en la crisis abierta por la Xunta de Galicia al imponer una nueva directora en el principal museo de arte contemporáneo de la ciudad. La elección por concurso de libre designación de la desconocida Eva López Tarrío, una profesora y artista sin apenas experiencia curatorial, como directora del CGAC ha desatado una formidable tormenta de malestar y oposición que ha traspasado las fronteras gallegas y estatales.
Ya el 28 de mayo, cuando la polémica arreciaba, las tomas públicas de posición se sucedían, 1.500 personas suscribían un duro manifiesto, Art News se hacía eco de la situación. Una de las publicaciones dedicada al arte más antiguas, fundada en Nueva York en 1902, hablaba de lo sucedido en el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) y recordaba que al concurso ganado por López Tarrío se habían presentado, entre otras personas cuyos nombres no han transcendido, Susana Cendán y Alberto Ruiz de Sanmaniego. Sus currículums resultan objetivamente superiores al de la elegida por la Consellería de Cultura, “sin experiencia significativa en el mundo internacional del arte o los comisarios”. Art News también recogía los “aparente errores” de los méritos de López Tarrío -“haber trabajado en la Fundación Laxeiro antes de que esta existiese legalmente”- y las tres dimisiones en el consejo asesor del CGAC.






