La encuesta Datafolha muestra que 59% de los brasileños apoyan la clasificación del PCC y del CV como organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos, mientras que 74% rechazan cualquier actuación estadounidense contra esas facciones en territorio nacional sin autorización del gobierno brasileño.

El sondeo, realizado con 2.004 personas en 139 municipios los días 17 y 18 de junio, señala que la percepción sobre las intenciones de Washington está polarizada: 50% cree que EE.UU. quiere ayudar a la población brasileña y 47% considera que la clasificación es un pretexto para interferir en el país. La división sigue líneas partidarias: los votantes del PL y de Flávio Bolsonaro tienden a ver la medida con más simpatía, mientras que los petistas y los votantes de Lula son más escépticos.

Para el sociólogo Renato Sérgio de Lima, el apoyo a la clasificación expresa "un grito de auxilio de una población que tuvo sus vidas secuestradas y sus rutinas alteradas por la actuación de las facciones". Por su parte, el especialista Leandro Piquet advierte que, tras la aprobación de la Ley Antifacción, Brasil tiene más herramientas para castigar al crimen organizado que al terrorismo.

La politóloga Maria Hermínia Tavares evalúa que el tema puede influir en las elecciones de 2026, con la disputa centrada en la credibilidad de cada sector para enfrentar la criminalidad.