"La bandera de España representa a mujeres, hombres, transexuales, homosexuales y heterosexuales". Era 2022 cuando Isabel Díaz Ayuso trataba de justificar con estas palabras que la sede del Gobierno madrileño no exhibiera la bandera arcoíris durante el Orgullo. La líder del PP madrileño consideraba entonces que ella también tenía "derecho" y, por supuesto, "libertad" para iluminar la Real Casa de Correos cuándo y cómo considerara. Y no iba a ser precisamente desplegando el estandarte queer, sino más bien al contrario, restringiendo las luces multicolor exclusivamente al día internacional de las disidencias sexuales. No es el único ataque que la presidenta ha emprendido contra los derechos LGTBIQ+. Hace un año, en 2025, tuvo que ser el Tribunal Constitucional el que interviniera tumbando parte de una ley -impulsada por el Ejecutivo- que limitaba la personación en procesos judiciales de asociaciones y personas del colectivo. PublicidadCuatro años después de aquella escena que Díaz Ayuso regaló a todos los madrileños desde la Asamblea, la situación no es muy diferente. Mientras la capital se prepara para acoger uno de los mayores eventos LGTBIQ+ del mundo, las dos principales instituciones de la región continúan resistiéndose a mostrar en sus fachadas el símbolo que históricamente ha representado estas luchas.Cuando los derechos LGTBIQ+ solo interesan para hacer dineroLa ausencia de la bandera LGTBIQ+ se ha convertido ya en una constante política y, cada año, pone de manifiesto la enorme distancia existente entre la promoción turística que se hace del Orgullo desde las instituciones gubernamentales autonómica y municipal, y el respaldo real que ofrecen a las reivindicaciones que le dieron origen. Lo dejó bien claro a principios de junio la número dos de José Luis Martínez-Almeida, la vicealcaldesa Inmaculada Sanz, que confirmó que este 2026 el arcoíris tampoco vestiría el edificio consistorial: "No vamos a volver a entrar cada año en la misma polémica que no tiene ningún recorrido, ningún sentido", afirmó. Sanz añadió que el Orgullo "se va a celebrar como todos los años", aseguró que será "un éxito" y acusó a "la izquierda" de intentar "ensuciar la fiesta" buscando controversias. "En los edificios institucionales no se van a colocar banderas ni estas ni otras", insistió Sanz.Para buena parte del movimiento LGTBIQ+, sin embargo, más que "ensuciar la fiesta", la reivindicación de la bandera arcoiris sirve, entre otras cosas, para enviar un mensaje institucional sobre quién puede formar parte de la comunidad política y quién merece ser visibilizado.PublicidadLa presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, considera que "la negativa de determinados ayuntamientos a exhibirla no es una cuestión protocolaria. Es una decisión política que tiene consecuencias simbólicas y sociales". "Nos preocupa profundamente que en pleno 2026 sigamos asistiendo a decisiones institucionales que pretenden borrar o minimizar la presencia de las personas LGTBI+ en el espacio público precisamente durante la celebración del Orgullo", ha señalado, en declaraciones para Público.Iglesias recuerda, además, que [en 2024] el Tribunal Supremo reconoció el carácter de la bandera LGTBIQ+ como símbolo de inclusión, diversidad y derechos humanos, avalando su presencia en edificios públicos durante las celebraciones del Orgullo. En un contexto marcado por el incremento de los discursos de odio y la creciente ofensiva contra algunos derechos sociales conquistados no hace tanto, las instituciones deberían enviar, a su juicio, "un mensaje inequívoco de protección y reconocimiento".Desde el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales de Madrid (COGAM) comparten esa lectura. Su portavoz, Ronny de la Cruz, reconoce que la decisión no resulta sorprendente porque ambas administraciones llevan años manteniendo posiciones similares, aunque recuerda que la comunidad sí ha colocado banderas "en algunos otros balcones" en ocasión anterior. Lo que considera más difícil de entender es que continúe produciéndose después de que la justicia haya despejado las dudas jurídicas que tradicionalmente se esgrimían para justificarla. "La única explicación que le podemos encontrar es que no quieren visibilizar el apoyo al colectivo LGTBI en los espacios institucionales", sostiene. Algo que considera "un error" y algo "muy triste".PublicidadDespolitizar una lucha históricaEduardo Rubiño, coportavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, considera que la estrategia del Gobierno municipal pasa precisamente por despolitizar las celebraciones. Para Rubiño, el Consistorio busca "vaciar de contenido el Orgullo LGTBIQ+, que no es una simple efeméride ni una simple fiesta, sino un momento clave de reivindicación de los derechos del colectivo justo cuando más amenazados se encuentran en todo el mundo".El coportavoz de Más Madrid ha señalado al alcalde Martínez-Almeida por pretender convertir el Orgullo en algo "aséptico", que "no moleste" ni "comprometa", y que funcione principalmente como reclamo turístico. "Primero descuelgan las banderas, después se cargan los derechos y las políticas públicas (...) Mientras, su partido compra la agenda de Vox y trabaja para destruir", ha añadido. La misma idea sobrevuela cuando se pregunta a la portavoz socialista Reyes Maroto. Para la líder del PSOE municipal, Martínez-Almeida ha convertido el Orgullo "en una campaña de marketing de Madrid". La diversidad LGTBQ+ queda reducida a "un elemento decorativo", mientras desaparecen tanto las personas del colectivo como la memoria de quienes lucharon por conquistar derechos, ha expresado."El Orgullo debe poner en el centro a las personas, no a la marca", ha afirmado, mostrándose muy crítica con la campaña de cartelería del Gobierno local pensada para 2026. "Resulta tan decepcionante que año tras año el Ayuntamiento siga presentando campañas que parecen olvidar precisamente aquello que da sentido al orgullo", ha añadido la socialista.Desde Podemos, Ione Belarra vincula la ausencia de la bandera con una política más amplia de invisibilización: "Ayuso no va a poner la bandera hasta que eso sirva para que su novio se enriquezca. El orgullo y sus banderas significan que nunca más vamos a estar en silencio, porque el silencio es cómplice de la violencia y el odio. Al negarse, una vez más, al colgar la bandera del orgullo, Ayuso y Almeida les dicen a los madrileños que la que debería ser su casa no es un lugar seguro para las personas LGTBIQA+". "Es el mismo ejercicio de silenciamiento y falta de reconocimiento a las personas del colectivo que vemos en los carteles del orgullo diseñados por el Ayuntamiento de Madrid, vacíos de contenido y en los que se elimina toda reivindicación de nuestros derechos. Estas decisiones son el fiel reflejo de las políticas del PP, que en esta legislatura ha recortado las leyes LGTBI y trans de la Comunidad de Madrid con el apoyo de Vox", ha expresado la secretaria general de los morados, que recientemente ha anunciado su candidatura para concurrir a las próximas elecciones para presidir la Puerta del Sol.PublicidadPor su parte, el portavoz del PSOE-M de Cultura y LGTBIQ+, Santi Rivero, ha recordado que otros ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, incluso algunos que comparten gobierno con Vox, sí exhiben la bandera durante el Orgullo. Entre ellos menciona casos como Sevilla o Torremolinos. Para Rivero, lo que falta en Madrid es "voluntad política".El dirigente socialista también establece comparaciones con otras ciudades europeas. Según ha explicado en declaraciones para este medio, incluso administraciones conservadoras de distintos países muestran públicamente su apoyo al colectivo durante estas fechas. "A diferencia del resto de capitales europeas", sostiene, el Ayuntamiento de Madrid apenas participa más allá de la promoción turística.Rivero considera que la discusión sobre la bandera no puede separarse de los problemas que siguen afectando a las comunidades queer, como las dificultades que enfrentan las personas trans, la situación de las personas migrantes LGTBIQ+ o de aquellas que sufren acoso escolar. En ese contexto, cree que el Orgullo debe servir para visibilizar esas realidades y no únicamente para proyectar una imagen festiva de la ciudad.PublicidadMartínez-Almeida, "cómo ser activista sin hacer nada"La disputa ya ha llegado esta semana a las redes sociales, especialmente tras conocerse que la plataforma ArcoÁvila, organizadora del Orgullo de Ávila y vinculada al Partido Popular, ha anunciado que premiará al consistorio de Martínez-Almeida "por su activismo LGTBI+" en su Gala de Premios a la Diversidad, que tendrá lugar el próximo 11 de julio. Algo sobre lo que la coportavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento, Rita Maestre, no ha podido evitar ironizar, proponiendo en sus redes sociales un "tutorial de cómo ser activista sin hacer nada", en el que enumeraba varias decisiones del edil madrileño relacionadas con el Orgullo: desde su rechazo a exhibir la enseña LGTBIQ+ en el Palacio de Cibeles, hasta su ausencia en actos vinculados a la celebración. Anécdota que resume en buena medida el panorama.