La discusión estalló apenas unas horas después de que los carteles comenzaran a aparecer en marquesinas y soportes publicitarios. Una terraza vacía, un balcón lleno de flores y un escaparate de caramelos son las tres imágenes elegidas por el Ayuntamiento de Madrid para promocionar las fiestas del Orgullo LGTBIQ+ de 2026. Sobre ellas, los colores de la bandera arcoíris. La campaña ha corrido como la pólvora en redes sociales desde el fin de semana, cuando se instalaron, y ha reabierto un debate que acompaña desde hace años a la celebración. Para Ronny de la Cruz, presidente de Cogam —la principal asociación LGTBIQ+ madrileña—, la propuesta “se olvida del origen del Orgullo” y deja fuera a las personas que protagonizan esa lucha. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida (PP), rechaza las críticas y sostiene que el Ayuntamiento está centrado en garantizar que Madrid siga celebrando un Orgullo “reivindicativo, abierto y alegre”.La controversia va mucho más allá de una cuestión de diseño. Para una parte importante del movimiento LGTBIQ+ de la capital, las imágenes difundidas este año son el último episodio de una batalla que comenzó con la llegada de Almeida a la alcaldía en 2019. En aquel año, apenas unos días después del relevo en Cibeles, el nuevo Gobierno municipal se vio envuelto en una polémica similar. La campaña institucional del Orgullo había sido diseñada por el equipo de Manuela Carmena y estaba dedicada a los mayores LGTBIQ+, protagonistas de décadas de lucha por los derechos del colectivo. Los carteles mostraban los retratos de seis personas anónimas acompañadas de mensajes como “quienes levantaron nuestros derechos”, “quienes se mantuvieron firmes” o “quienes de verdad saben lo que nos jugamos”. Aquellas frases desaparecieron de las banderolas que finalmente colgaron de las farolas madrileñas. El Consistorio argumentó que buscaba unificar el lema de la campaña; la oposición y las asociaciones denunciaron un intento de vaciar de contenido político el Orgullo. La comparación ha vuelto a surgir estos días de forma casi automática. Si en 2019 la discusión giraba en torno a unas frases eliminadas, en 2026 gira alrededor de una ausencia aún más evidente: la de las propias personas. “Nuestra valoración es que el cartel del Orgullo de este año decepciona una vez más”, afirma De la Cruz. “Se aleja completamente de las personas y de la reivindicación en la que se basa”. Después de los tacones, cócteles y condones de los carteles de 2024 ―ya polémicos por asociar el Orgullo a los estereotipos y la fiesta―, el presidente de Cogam considera que el diseño de esta edición refleja una tendencia consolidada durante los últimos años. “Hemos ido pasando por elementos asociados a la fiesta o a Madrid, como los claveles [en 2023, cuando se usaron colores fuera de la bandera], y este año tenemos caramelos y sillas. Lo que echamos en falta es que se conecte con la reivindicación”, lamenta por teléfono. En el Ayuntamiento defienden, sin embargo, que esa ausencia de referentes responde a una decisión consciente. El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, ha argumentado este martes en un comunicado que las tres imágenes elegidas representan cómo la diversidad “está presente todos los días del año” en los barrios, los comercios y los hogares madrileños: “La diversidad se percibe y se vive en Madrid porque está en la calle, en la gente y en la manera en la que la ciudad se reconoce a sí misma”. En la misma línea, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, rechazó este lunes las críticas y defendió que Madrid sigue siendo una referencia internacional para el colectivo. “Ellos se entretienen con las banderas y con los carteles; nosotros nos ocupamos de que el Orgullo sea esa fiesta reivindicativa, abierta y alegre que ha sido siempre en la ciudad de Madrid”, aseguró ante los medios.Las explicaciones no han convencido a las principales organizaciones del colectivo. En un mensaje difundido en la red social X, la organización Arcópoli ha acusado al Ayuntamiento de “insultar a la memoria LGTBI+” y de ejecutar “un borrado sistemático” de las personas del colectivo. “El 28J no es un decorado, es una reivindicación histórica”, ha señalado la asociación, que considera que la campaña institucional transforma una fecha nacida de la protesta en una celebración desprovista de memoria y significado político.El Ayuntamiento de Madrid (@MADRID) insulta a la memoria LGTBI+ y desvirtúa el 28J Desde Arcópoli manifestamos nuestra más absoluta indignación ante la campaña institucional del Ayuntamiento de Madrid para este 28 de junio. Unos carteles que no solo desvirtúan por completo el… pic.twitter.com/CqevWnGGDP— Arcópoli (@arcopoli) June 22, 2026