La sentencia del Tribunal Supremo por el caso Koldo da por probado todo lo que el fiscal jefe de Anticorrupci�n, Alejandro Luz�n, atribu�a a los acusados. Reflejo de ello es que los magistrados imponen unas penas casi id�nticas a las que reclamaba el Ministerio P�blico. La excepci�n de V�ctor de Aldama no lo es: en su informe final, el fiscal jefe respaldaba reducir sus penas para eludir el ingreso en prisi�n, aunque no tuviera la autorizaci�n para solicitarlo formalmente.Estos son los hechos que el Alto Tribunal ha considerado probados y su traslaci�n delictiva:LA ORGANIZACI�N CRIMINAL. Las penas m�s altas (cinco a�os y medio a Jos� Luis �balos, cinco a Koldo Garc�a) corresponden al delito que lo engloba todo: la pertenencia a una organizaci�n criminal que conformaron los tres acusados cuando �balos accedi� a Transportes, con Koldo de asesor, y contactaron con el empresario. "En el desarrollo de estas relaciones personales, pronto vieron los acusados la oportunidad de obtener un com�n beneficio econ�mico. [...] Convinieron que, aprovechando el cargo que ostentaba Jos� Luis �balos en el Gobierno de Espa�a y tambi�n en el Partido Socialista, este podr�a favorecer, a cambio del correspondiente beneficio econ�mico del que todos participar�an, la contrataci�n con la Administraci�n P�blica en cuantas ocasiones hubiera oportunidad, por empresas cuyos intereses captar�a y promover�a V�ctor de Aldama".UN SUELDO FIJO PARA EL MINISTRO. Lo primero de todo fue ponerse un sueldo. El empresario acept� pagar 10.000 euros mensuales "para atender los gastos fijos de Jos� Luis �balos, al que se sumar�an otras cantidades". El cohecho se prolong� durante 34 meses. Dos de las mensualidades se recogieron en Rep�blica Dominicana. Adem�s, Aldama tent� al ministro con un piso en la Castellana de Madrid que �balos tuvo bajo su control como garant�a de que cobrar�a las comisiones prometidas.ESTRENO CON LAS MASCARILLAS. El primer negocio lleg� con la pandemia, aprovechando la necesidad de compra de material sanitario. Los condenados utilizaron la "ascendencia" de �balos para que la empresa Soluciones de Gesti�n, vinculada a Aldama, resultara adjudicataria de dos contratos de suministro de mascarillas de Puertos del Estado y ADIF, dependientes de Transportes.El Supremo indica que, sobre una previsi�n de compra de 60 millones de euros, �balos y Koldo reclamaron dos millones y medio mill�n, respectivamente. Las cifras las anot� Aldama en sus previsiones de gastos. Los hechos se traducen en el doblete delictivo de cohecho y tr�fico de influencias. Se descarta el uso de informaci�n privilegiada, dado que era notorio que el Gobierno estaba a la b�squeda de material sanitario.TRABAJO SIN TRABAJAR Y PISO A LA NOVIA. Por entonces, �balos manten�a una relaci�n sentimental con J�sica Rodr�guez. "Aprovech�ndose de la privilegiada situaci�n por su condici�n de ministro", hizo gestiones para que "fuera contratada por alguna empresa P�blica". Y, adem�s, "sin que tuviera que desempe�ar, como contraprestaci�n, ninguna actividad laboral". Fue contratada por Ineco y Tragsatec, lo que le vale a �balos el delito de tr�fico de influencias. Que adem�s no fuera jam�s a trabajar, con conocimiento del ministro, le a�ade el de malversaci�n.A eso se a�aden las gestiones para que Aldama, adem�s de la mensualidad de 10.000 euros, se hiciera cargo "como gasto fijo" de un piso de lujo en el edificio Torre de Madrid para alojar a su novia. Por este cohecho se acabaron abonando 82.295 euros.OTRA AMIGA PERSONAL, TAMBI�N COLOCADA. No solo coloc� y puso piso a su pareja sentimental. Tambi�n entabl� "una relaci�n personal" intensa con una militante socialista a la que conoci� en un mitin en Gij�n. Tambi�n a ella, Claudia Montes, le busc� un puesto p�blico en Logirail, que tambi�n colgaba de Transportes. Adem�s, cuando ella decidi� no ir a trabajar, Koldo se encarg� de que se volatilizara el expediente que se le hab�a abierto. Otro tr�fico de influencias.VACACIONES GRATIS POR LA NOTA DE AIR EUROPA. Debido a la crisis provocada por la pandemia, al ministro le lleg� otra petici�n de Aldama: que Transportes emitiera una nota de prensa que anticipara la concesi�n del rescate a Air Europa para tranquilizar a los acreedores. "�balos, asumi� la petici�n y encarg� la redacci�n de una nota", dice el Supremo. La contraprestaci�n fueron 10 d�as gratis en un chal� de Marbella. El Supremo atribuye la decisi�n de este cohecho a Aldama, dejando fuera una vinculaci�n directa a la aerol�nea.CHAL� FRUSTRADO PARA �BALOS. El Supremo examina tambi�n lo sucedido en relaci�n con Villafuel, la sociedad que buscaba una licencia de hidrocarburos. El tribunal no ve probado el tr�fico de influencias para que se le concediera, principalmente porque Transportes no era competente para ello. Pero s� se demostr� en el juicio que los responsables de la sociedad compraron un chal� para el ministro que deb�a servir de pago a las gestiones. Lo disfrut� un tiempo, hasta que se demostraron infructuosas y, adem�s, el ministro fue cesado. El chal� se traduce en un nuevo delito de cohecho.