�No doy cr�dito!FRANCISCO PASCUALActualizado Domingo,
junio
00:14El sector del autom�vil ha venido siendo desde los a�os 70 el emblema de la capacidad industrial espa�ola. Segundo exportador europeo, nuestro pa�s acogi� primero las factor�as francesas, alemanas y estadounidenses por la competitividad de su mano de obra barata. M�s tarde, con un mercado ya totalmente globalizado, ha sabido navegar mal que bien por la alta especializaci�n de los trabajadores y la flexibilidad laboral.El modelo espa�ol ha gozado de una de las ventajas que lleva aparejada la industria, a diferencia de lo que sucede en los servicios y en la agricultura. La planificaci�n de largo plazo obliga a dar estabilidad y previsibilidad a las plantillas y genera alrededor de las f�bricas un ecosistema empresarial para abastecerse. Sin embargo, tambi�n adolece de otra singularidad. El hecho de que los cuarteles generales de las factor�as sean extranjeros hace que los empleos de mayor calidad y m�s valor a�adido se queden en el pa�s de origen. Y, por tanto, tambi�n haya mucha diferencia entre los salarios. Hay un dato muy elocuente: la cifra de negocio de los fabricantes en Espa�a roza los 98.000 millones, mientras que el gasto en investigaci�n y desarrollo es de s�lo 3.118.El sector afronta ahora una amenaza mucho mayor por la competencia de los fabricantes chinos y la Comisi�n Europea est� tratando de levantar defensas para impedir que la sobrecapacidad asi�tica termine de laminar a los fabricantes europeos. La estrategia del pa�s comunista pasa por establecer cabezas de puente para sortear el proteccionismo y se erige como gran candidata.Pero no todo es tan f�cil. Un caso paradigm�tico es el de la inversi�n de SAIC, empresa automovil�stica china al 100% estatal en el puerto de El Ferrol, y que cuenta con las bendiciones del Gobierno y de la Xunta de Galicia. Las prisas por aprobar el proyecto parecen ir encaminadas a evitar los aranceles de la Ley de Aceleraci�n Industrial. No se debiera correr tanto. Las instalaciones est�n situadas en la cabecera de un puerto militar de car�cter estrat�gico y, adem�s, estar�n destinadas al ensamblaje de los componentes que lleguen por barco desde China.A diferencia de la inversi�n occidental en Asia, la que viene del gigante comunista est� caracterizada por la nula transferencia de tecnolog�a y de conocimiento al pa�s receptor. El modelo industrial del futuro deber�a aportar empleos de valor a�adido. Es posible que no haya m�s remedio que hacer un ejercicio de pragmatismo con China, como se ha realizado con los aranceles de Trump. Pero sin cambiar una dependencia por otra, que adem�s es peor.











