Andy tiene una confesi�n que hacer: los somal�es de su ciudad natal, Birmingham, le dan miedo. "Cuando vas por la calle, ves que andan siempre en grupos y te miran de una manera violenta. Est�n preparados para la violencia", declara. Y remacha: "Creo que en este pa�s somos muy d�ciles. Demasiado d�ciles".Son las dos de la tarde y Andy est� con dos amigos en una calle del barrio de Poolstock, una zona de ingresos bajos en Wigan, ciudad de unos 100.000 habitantes a 25 kil�metros al oeste de Manchester, en direcci�n a Liverpool. Wigan pertenece a la circunscripci�n de Makerfield, que el jueves, mientras Andy conversaba con EL MUNDO, celebraba elecciones anticipadas para un esca�o del Parlamento del Reino Unido.Los comicios se hab�an convocado para que ganara el alcalde del Gran Manchester, el laborista Andy Burnham, y este pudiera desbancar a su correligionario Keir Starmer del cargo de primer ministro. Burnham gan�. Y ahora los d�as de Starmer como jefe del Gobierno parecen contados.Para los medios y la clase pol�tica brit�nicos, los comicios giraban en torno a la sucesi�n en Downing Street. Pero no era ese el caso para muchos votantes de Makerfield. "Estas elecciones han sido sobre inmigraci�n, igual que todas las elecciones en el Reino Unido", declaraba el jueves por la noche Richard tras votar por el Partido Conservador en el colegio electoral de la iglesia de St. John, en Ashton-in-Makerfield.Cuando se cumplen 10 a�os del Brexit, el 57% de los brit�nicos cree que la salida de la UE fue un error, frente a solo el 30% que la respalda, seg�n un estudio de la plataforma de datos Statista. Pero eso, en �ltimo t�rmino, les importa relativamente poco. Un sondeo de Ipsos revela que el 22% de los ciudadanos considera la inmigraci�n el mayor problema del pa�s. Solo el 1% sit�a ah� el Brexit. Un estudio de YouGov, otra empresa del sector, muestra que el 53% de brit�nicos quiere, lisa y llanamente, prohibir la llegada de extranjeros.Un pa�s 'lleno'La pr�xima semana ser� un festival de an�lisis, encuentros y cenas sofisticadas en Londres sobre el Reino Unido y su papel en Europa. Pero el resto del pa�s apenas se enterar�. Esa diferencia de perspectiva es la mejor muestra de que el divorcio entre las �lites culturales y la poblaci�n que caus� el Brexit hace diez a�os goza de una salud excelente. El presente del Reino Unido son las palabras de Andy y Richard, no las que pronuncie ma�ana en el think tank londinense Chatham House el ex comisario europeo Michel Barnier, que negoci� con el Reino Unido el acuerdo final de salida. Si Ner�n tocaba la lira mientras Roma ard�a, la �lite brit�nica medita sobre el Brexit mientras la inmigraci�n incendia el pa�s.Los populistas que impulsaron la salida de la UE han sido mucho m�s h�biles que esa �lite intelectual y se han reconvertido en promotores de la expulsi�n de inmigrantes. Nigel Farage, el ide�logo del Brexit m�s duro, lidera las encuestas nacionales con su partido Reform UK, que apenas tiene cinco a�os de existencia. En Makerfield irrumpi� una derecha a�n m�s antiinmigraci�n: Restore Britain, del ex n�mero dos de Farage, Rupert Lowe.La preocupaci�n por la inmigraci�n une as� a Richard, un ex directivo jubilado de 68 a�os impecablemente vestido, y a Andy, de 29, que sobrevive "haciendo chapuzas aqu� y all�", seg�n explica con una sonrisa enmarcada por su perilla y coronada por un corte de pelo mohawk que, sumados a su camiseta blanca de tirantes, le situar�an en la izquierda m�s alternativa. De hecho, si Richard ha votado siempre tory, Andy fue primero laborista: hace 10 a�os, cuando vot� por primera vez, lo hizo a favor de la permanencia en la Uni�n Europea.Sin embargo, en las generales de 2024 y en las municipales de mayo pasado apoy� a Reform. El jueves no pudo votar porque su domicilio queda justo fuera de Makerfield. "Pero, de no haber sido as�, lo habr�a hecho por Restore", dice, en referencia a Restore Britain. Aunque sigue pensando que salir de la UE fue un error, la inmigraci�n es lo primero.Nada refleja mejor esas prioridades que la irrupci�n de Restore. El partido no tiene ni cien d�as de existencia. Su candidata en Makerfield, Rebecca Shepherd, no respondi� a ninguna pregunta de los medios durante toda la campa�a. Aun as�, obtuvo el 3,5% del voto, una cifra notable para una formaci�n cuyo programa se centra en la expulsi�n masiva de inmigrantes indocumentados al estilo de Trump en EEUU, en lograr que el Reino Unido tenga un saldo migratorio negativo —que salga m�s gente de la que entra— y en defender "la cultura brit�nica".Richard, el tory, tambi�n vot� en contra del Brexit, que considera, como hombre de empresa, "una cat�strofe que deber� ser anulada en alg�n momento". Pero mantiene su lealtad a los conservadores, que siguen oponi�ndose al regreso a Bruselas. Burnham y Starmer tambi�n votaron en 2016 a favor de seguir en la UE. Pero ahora ninguno de los dos quiere volver.Desinformaci�n: los bulos sobre criminalidad alimentan el miedo al extranjeroEl desplome del inter�s por la UE es l�gico. Las noticias sobre Bruselas tienen el mismo atractivo que las instrucciones de una lavadora: �ridas, aburridas, abstractas. Por el contrario, no pasa una semana sin un bombazo informativo sobre inmigraci�n. La semana pasada fueron los ataques a inmigrantes en Belfast, despu�s de que el refugiado sudan�s Hadi Alodid apu�alara al ciudadano brit�nico Stephen Ogilvy. La anterior, la indiferencia policial, grabada en v�deo, ante el asesinato a pu�aladas de Henry Nowak a manos de Vickrum Singh. Ambos eran brit�nicos. Pero Singh era sij y, por tanto, de piel oscura. Esta semana, Restore public�, apenas 48 horas antes de las elecciones de Makerfield, el Informe sobre las Bandas de Violadores, que asegura que 250.000 chicas "en su mayor�a blancas" han sido violadas en el Reino Unido por bandas de inmigrantes, especialmente pakistan�es.El informe es explosivo, brutal e inverificable, y su credibilidad ha sido rechazada por las autoridades y el Gobierno. Que se publicara en v�speras de los comicios en los que Restore se estrenaba en la pol�tica nacional resulta, cuando menos, llamativo. Pero su impacto entre los votantes ha sido real, en buena medida gracias a la viralidad que le dieron en redes sociales Elon Musk y otros destacados l�deres ultras.La desinformaci�n genera as� un miedo real. Mike, mec�nico de 37 a�os que vot� por Restore en Poolstock, lo justificaba sin matices: "Tengo una hija de 18 a�os y no quiero que la violen". Despu�s se deshac�a en una retah�la de t�picos sin fundamento: "Ya tenemos tribunales de sharia y, si te pillan bebiendo cerca de una mezquita, te dan una paliza y no pasa nada". Su madre, de 70 a�os, nacida en Sud�frica y residente en el Reino Unido desde los 53, no se atreve a ir al centro de Wigan. "Lo encuentra demasiado diverso", explica su hijo. Mike y su madre son, t�cnicamente, inmigrantes. Pero, igual que otro sudafricano famoso, Elon Musk —inmigrante en EEUU y con nacionalidad canadiense—, no se consideran a s� mismos nacidos en el extranjero.Paradoja: los impulsores del Brexit denuncian una inmigraci�n que contribuyeron a acelerarEs una situaci�n ir�nica. Y tambi�n tr�gica. A la puerta del colegio cat�lico de St. Jude, a pocos cientos de metros de donde Mike convers� con EL MUNDO, una mujer india de mediana edad que prefiri� no dar su nombre, y que acababa de votar en el colegio electoral instalado en el propio centro, explicaba en voz baja que "vinimos aqu� hace unos a�os, pero vamos a volver a Londres porque all� hay m�s personas de India, como nosotros". La mujer tuvo que ir acompa�ada de su hija adolescente porque apenas habla ingl�s. Su caso refleja la situaci�n: costumbres distintas, color de piel distinto, cultura distinta, idioma distinto. Posiblemente no era m�s extranjera que Mike. Pero a ella se le notaba.La mujer no quiso decir por qui�n hab�a votado, aunque dio a entender que por Burnham. El primer ministro en potencia es un buen ejemplo de c�mo todos los partidos se est�n adaptando a la nueva situaci�n. Ha abrazado ret�ricamente la causa de la izquierda m�s pura, pero se ha cuidado de seguir la ret�rica del llamado "laborismo metropolitano" tecnocr�tico y multicultural que representa Starmer.Burnham admite que hay demasiados inmigrantes, critica a Londres por la gesti�n de los indocumentados y defiende su integraci�n cultural, una cuesti�n que hasta ahora apenas hab�a preocupado al Reino Unido, a diferencia de pa�ses como Francia y sus eternas disputas sobre la vestimenta de las mujeres musulmanas.Pero esas filigranas ret�ricas podr�an no bastar. Parad�jicamente, los l�deres de Reform y Restore son en parte responsables de la llegada de inmigrantes no blancos, ya que el Brexit que promovieron forz� la salida de extranjeros blancos y su reemplazo por oleadas de personas de �frica y Asia. Es la llamada "ola de Boris", en referencia al primer ministro que ejecut� la salida de la UE, el conservador Boris Johnson, que tuvo que abrir las fronteras a esa inmigraci�n por la sencilla raz�n de que no hab�a suficientes brit�nicos para cubrir los puestos de trabajo.Esa es la gran paradoja: los brit�nicos, como el resto de los occidentales, no se reproducen lo suficiente y necesitan a los extranjeros para hacer lo que ellos no quieren o no pueden hacer. El Estado gasta cada a�o 6.000 millones de euros en mantener al 10% de la poblaci�n en edad de trabajar de Inglaterra y Gales que est� oficialmente incapacitada para el empleo. Con estos condicionantes, resulta dif�cil saber c�mo podr� evitarse la diversidad que tanto asusta a Andy y a la madre de Mike.
Una d�cada despu�s del Brexit, el miedo al 'extranjero' eclipsa a Europa en las calles de Reino Unido: "Es demasiado diverso"
Andy tiene una confesi�n que hacer: los somal�es de su ciudad natal, Birmingham, le dan miedo. "Cuando vas por la calle, ves que andan siempre en grupos y te miran de una...
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