Diez años después de Brexit, tres de cada cuatro británicos reconocen que la vida les iría mucho mejor debajo de la bandera de la Unión Europea.La última encuesta del Centro Europeo de Relaciones Exteriores, un think tank con base en Bruselas, y que La Vanguardia publica en exclusiva en español, reafirma una tendencia que se detectó hace ya un tiempo. Los ciudadanos del Reino Unido quieren volver a ser socios del club y, para ello, están dispuestos a aceptar reglas que hace diez años les parecían una cesión exagerada de soberanía, como la libre circulación de personas y poner su fuerza nuclear a favor de la defensa del continente.El 57% de los encuestados reconocen que el Brexit fue un error y un 63% desean que su gobierno priorice la relación con la Unión Europea y estarían dispuestos a aceptar en su territorio a trabajadores de otros países comunitarios. En contra de lo que defienden sus líderes políticos, el 84% de los electores del partido laborista y el 59% de los conservadores son partidarios de la libre circulación de personas dentro el espacio de la UE.El apoyo a Europa aún es mayor entre los jóvenes. El 70% de los que hace diez años eran demasiado jóvenes para votar quieren volver.Esta opinión es paradójica, y así lo reconocen los autores del estudio. Lo es porque el partido laborista descarta el regreso a la UE. Incluso Andy Burnham, el nuevo diputado que va a disputar el liderazgo del partido a Keir Starmer, se opone a deshacer el Brexit. Tampoco él es partidario de ser menos duro con la inmigración. La extrema derecha de Nigel Farage encabeza las encuestas de intención de voto con una clara oposición a la Unión Europea.La ciudadanía, sin embargo, lo ve de otra manera. La encuesta reafirma que el Brexit ha hecho daño a la clase media. Una mayoría del 66% reconoce que ahora le cuesta más llegar a fin de mes y culpan de esta precarización al hecho de haber dañado la relación con su principal socio comercial.En un tema tan delicado como la inmigración, el 56% cree que estar fuera de la UE ha incrementado el flujo de las personas que intentan entrar en el Reino Unido de manera ilegal.El 23 de junio del 2016, día que los británicos votaron, por un estrecho margen, a favor de abandonar la Unión Europea, club al que habían pertenecido durante 43 años, el mundo era más predecible que hoy.La errática política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha provocado guerras tanto militares como comerciales, así como el auge de China y la eclosión de la inteligencia artificial, hacen del mundo en 2026 un lugar más incierto y peligroso.Hasta ahora, la “relación especial” con Estados Unidos debía encargarse de alejar el peligro, pero los británicos ya no se fían. Al contrario, creen que la Unión Europea es un socio mucho más fiable.Puestos frente a un escenario de crisis global, ya sea energética, sanitaria, fruto del cambio climático o del choque entre superpotencias, el 47% de los británicos creen que sus intereses estarían mejor en manos de la UE y solo un 10% opinan que Estados Unidos los defendería mejor. Es más, ante la posibilidad de que el Reino Unido sufriera un ataque militar, el 72% está seguro de que algún socio de la UE acudiría en su ayuda, solidaridad que solo un 35% cree que también cabría esperar de Estados Unidos.Las críticas de Trump a los socios de la OTAN y la ambigüedad respecto a la defensa de Ucrania explican, en gran parte, que los británicos se sientan más seguros con los europeos que con los estadounidenses.La mitad de los encuestados apoyaría la creación de un ejército común europeo con participación británica. Poner la inteligencia y la disuasión nuclear al servicio de la defensa común de Europa parece una buena idea para la mayoría.El regreso a la UE, en todo caso, depende de Bruselas y de lo que opinen los ciudadanos comunitarios. En este caso, el 66% de los europeos está a favor de que el Reino Unido se reincorpore como miembro de pleno derecho. El 59%, en todo caso, cree que sería más productivo para todos una relación como la que tiene Noruega, con libre acceso al mercado común, pero sin opción a influir en la política de la UE. Incluso los partidos de la extrema derecha europea ven con buenos ojos el regreso del Reino Unido.La coyuntura internacional y, sobre todo, la erosión del eje atlántico abren una ventana de oportunidad para el regreso de Gran Bretaña a la UE. La ciudadanía, que suele ir bastante por delante de la política, lo ve con bastante claridad.Corresponsal diplomático de La Vanguardia. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. fue testigo del 11-S