El poder de una croqueta
Leche de oveja. Con ella la croqueta persiste en el paladar, y si lo que persiste es un Joselito... será inolvidable. Lo mismo el gallo negro en el escabeche poderoso de Javier Sanz y Juan Sauquillo. Con ellos ganaron Madrid Fusión 2021. Ingredientes de éxito, pero el que lo sigue garantizando es toda su vida de esfuerzo cotidiano desde niños ayudando en la cocina del bar familiar, el del pueblo. Sobre él han erigido el gastrosistema Cañitas (conserva el nombre del bar del abuelo) que convierte Casas Ibáñez (4.000 habitantes y plaza de toros para 3.000) en visita obligada para el paladar. Cenamos en su Cebo madrileño, con estrella Michelin, frente al Congreso. Los súpers, les apunto, te cocinan ya cada vez más platos por menos dinero. “Hay tanta restauración mala –responden– y cocina sin amor que les están sustituyendo”.Un gastrosistema ... ¿en Albacete?
En Albacete no, en Casas Ibáñez, Albacete. Somos de allí. Mi abuelo abrió en el pueblo hace 70 años un barecito de carretera, el bar Cañitas, que servía 24 horas al día, 365 días al año.
Eso ya no lo hacen ni en China.
Pues el abuelo sí lo hizo. Cogió la llave y la tiró al tejado. Allí no se cerraba. Lo llevaban entre mi abuelo, mi abuela y, cuando nació, también mi padre. Entonces en el bar se confiaba y se fiaba a los conocidos del pueblo. Eran otros tiempos.








